El gran escándalo del pasado Mundial 2026, con sede en Estados Unidos, México y Canadá, fue el castigo suspendido de Folarin Balogun, delantero estadounidense que pudo jugar los Octavos de Final pese a que fue expulsado en la ronda anterior.
Al respecto, Jesse Marsch, entrenador del elenco canadiense y próximo rival de Estados Unidos el siguiente martes, criticó la decisión de la FIFA al permitirle participar; la cercanía del presidente Donald Trump con Gianni Infantino, mandamás del ente rector del futbol, fue un factor clave.
Para Marsch, dicha decisión ‘nunca ocurriría en ningún otro país’, reforzando la creencia internacional de que los estadoundienses creen que su país debe ser ‘tratado de forma diferente’.

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Balogun había sido suspendido por ver la tarjeta roja contra Bosnia en los Dieciseisavos de Final, pero una decisión inesperada de FIFA le permitió ver minutos en el choque contra Bélgica, en el que el equipo de Estados Unidos fue goleado y eliminado.
El sentir de Jesse Marsch sobre el caso Folarin Balogun
Para Marsch, el ciudadano estadounidense se ve afectado por ‘la propaganda’ a la que están expuestos desde la juventud, lo que provoca la furia del resto del planeta.
“Somos el país número 1 del mundo, nos merecemos todo, el número 1 en todos los aspectos de la vida: eso es lo que nos han dicho. Así que, cuando ocurren cosas y no sentimos que las controlamos… creemos que merecemos ser tratados de forma diferente porque somos estadounidenses. Esa es una de las cosas que enfurecen al resto del mundo respecto a los estadounidenses”, le dijo Marsch a The Guardian.
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El daño a la imagen del Mundial de Estados Unidos
Según Marsch, la participación de Estados Unidos se dañó irreparablemente, pues pese a los resultados positivos que habían cosechado se esfumó la buena imagen que habían obtenido.
“Estados Unidos había tenido un buen Mundial, iba bien. Todo eso cambió en un momento”, sentenció.
