El día que Guillermo Martínez se enteró que sería mundialista, hizo oídos sordos a las críticas y festejó en compañía de su familia.
El delantero de Pumas, quien fue llamado a la próxima Copa del Mundo, de forma sorpresiva, aseguró que nadie le regaló nada por lo que entiende que su cita, con el resto de los 26 convocados, es más que merecida.
Llanto al lado de su familia y el orgullo de Pumas por tener otro seleccionado en sus filas, provocaron que Memote se centrara en lo que realmente importaba, y no en el escarnio de las redes sociales que consideraban su llamado ilógico.
“Lo viví con mi familia, me hicieron la llamada, algo sorpresivo, qué pasó, dije, cuando me dijeron de la lista, creo que me salieron las lágrimas, no soy mucho de llorar, pero eso fue de felicidad, por todo lo que uno entrega, deja, sacrifica por estar aquí, ese llamado fue como un abrazo, me llenó el alma con mi esposa.
“Mis niñas no entendían, le explicamos, fascinadas, hizo dibujos de papá: ‘mucho éxito, papá confié en ti’. Más de lo de fuera, es algo cierto, fue muy cuestionado, pero creo que en mí nunca hubo duda, nunca una duda personal”, dijo Memote en conferencia de prensa.
‘EN MI CASA SE SABE TODO LO QUE HE TRABAJADO Y SUFRIDO’
El delantero de Pumas reconoció que ha trabajado mucho a nivel mental para que las críticas no le superen, y aseguró que siempre vio viva la posibilidad de ir a la Copa del Mundo, tras tener buenas actuaciones en el proceso de Javier Aguirre.
“La verdad es que, si bien como dices tú, se escuchaba y todo, hice oídos sordos ante esa situación, lo que me trajo acá fue el trabajo. Nunca me rendí. Lo más importante fue la reacción de mi familia, que fue una reacción llena de lágrimas, felicidad.
“En la intimidad de mi casa se sabe lo que se ha trabajado, sufrido, lo que uno deja para estar aquí. Siempre lo dije, mientras haya una velita, me voy a aferrar a ella”, sentenció.
