La victoria de Argentina sobre Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026 se ha convertido en un tópico político más que deportivo, a sabiendas del pasado con las Islas Malvinas de por medio, aunque al presidente Javier Milei le parecen “berrinches” las expresiones como la manta que algunos jugadores de la Albiceleste exhibieron tras el partido.
Todo este tema resurgió con el partido mundialista en el que los sudamericanos ganaron sobre la hora para obtener su pase a la Final. A partir de entonces, el cruce entre Javier Milei y el reclamo por las Islas Malvinas se desató cuando los futbolistas de Argentina posaron con una bandera que rezaba “Las Malvinas son argentinas”.

Javier Milei llama ‘mononeuronales’ las protestas por las Malvinas
El mismo miércoles, tras el partido, el máximo mandatario argentino tachó de “slogans berretas, populistas, nacionalistas y rancios” las expresiones como la manta de los jugadores, argumentando que la soberanía debe resolverse por la vía diplomática.
Tras ser duramente criticados en lo político y lo social, Milei lanzó un mensaje todavía más fuerte este jueves en X, en donde publicó una información sobre el presunto pedido del jefe del Partido Republicano de Estados Unidos, pero en Israel, Marc Zell, a Donald Trump para que reconsidere la política estadounidense sobre las Islas Malvinas y respalde a la Argentina en su reclamo de soberanía.
“Mientras algunos se dedican a hacer berrinches propios de un adolescente termo mononeuronal, nosotros por la vía diplomática cada día estamos más cerca de la recuperación de las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur y el espacio marítimo circulante. VLLC!”, publicó Milei al respecto, con una imagen de los futbolistas de Argentina exhibiendo el trapo de “Las Malvinas son argentinas”.
La FIFA abrió un expediente disciplinario contra la Selección Argentina debido a la prohibición de realizar manifestaciones políticas durante sus competencias. Entre las posibles sanciones se contempla una multa económica y, en menor medida, castigos deportivos para los involucrados.
Desde el gobierno británico también reaccionaron al episodio. Un portavoz del primer ministro Keir Starmer calificó el hecho como inapropiado y sostuvo que “puede que la Copa del Mundo no sea nuestra, pero las Islas Malvinas sí lo son”, reafirmando la posición histórica de Londres sobre la soberanía del archipiélago.

