La conversación sobre el calor en México suele estar rodeada de interpretaciones imprecisas, especialmente cuando se menciona la canícula. Este fenómeno, que cada año genera expectativa, incluso alarma, no corresponde a una ola térmica constante ni a un periodo rígido en el calendario. Para 2026, la información técnica apunta a una percepción más intensa, aunque no necesariamente bajo los parámetros populares que suelen difundirse.
De acuerdo con datos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la canícula no debe entenderse como los días más calurosos del año, sino como una disminución temporal de lluvias dentro de la temporada húmeda. En ese sentido, especialistas aclaran que es más como una creencia popular, ya que no son los 40 días más cálidos del país y no se presenta en todo México; además, no hay una fecha exacta de inicio y de fin de esta condición del clima.

Canícula 2026: un fenómeno sin fecha exacta ni impacto uniforme en México (sequía intraestival)
Uno de los principales errores es asociar la canícula con fechas religiosas o meses específicos como abril o mayo. La evidencia meteorológica descarta esta relación. En realidad, su aparición depende del comportamiento atmosférico y no del calendario.
La canícula se identifica como un periodo de déficit de precipitación, principalmente entre julio y agosto. Este evento, conocido técnicamente como sequía intraestival, ocurre cuando disminuyen las lluvias en plena temporada húmeda; no obstante, su presencia no está garantizada cada año.
Factores como ciclones tropicales u ondas tropicales pueden modificar o incluso impedir su formación. Esta variabilidad explica por qué en 2025 el fenómeno tuvo una duración de aproximadamente 70 días, aunque con un impacto moderado reflejado en apenas 6 milímetros de déficit de lluvia.
Además, su distribución geográfica no es homogénea. Las zonas con mayor probabilidad de afectación incluyen el noreste, oriente, centro, sur, sureste del país y la península de Yucatán, donde la reducción de lluvias puede ser más evidente.

¿Por qué la canícula se sentirá más intensa en 2026?
Aunque la canícula no implica directamente temperaturas extremas, su efecto combinado con otros sistemas atmosféricos puede generar una sensación térmica más elevada. La reducción de nubosidad permite una mayor incidencia de radiación solar, lo que eleva el calor percibido.
Este escenario se agrava en condiciones como las actuales, donde una onda de calor activa en 29 estados mantiene temperaturas elevadas. Para el 28 de abril de 2026 se reportan máximas superiores a 45 grados celsius en regiones de Sinaloa y Durango; mientras, gran parte del país oscila entre los 30 y 45 grados.
En paralelo, la presencia de un anticiclón en niveles medios de la atmósfera, junto con otros sistemas como la corriente en chorro subtropical, favorece condiciones de cielo despejado y escasa precipitación, elementos que pueden intensificar los efectos típicos de la canícula.
¿Qué riesgos puede tener la canícula extrema 2026 en México?
El principal impacto no es únicamente la temperatura, sino el ambiente seco y la acumulación de calor, que derivan en el llamado ‘bochorno’. Esta condición incrementa el riesgo de deshidratación y golpes de calor, especialmente en sectores vulnerables.
Ante este panorama, las autoridades recomiendan:
- Evitar exposición prolongada al sol
- Mantener hidratación constante
- Reducir actividad física en exteriores
- Vigilar a niños y adultos mayores
También se enfatiza la importancia de atender únicamente fuentes oficiales como el SMN, la Comisión Nacional del Agua y Protección Civil.
Resulta fundamental distinguir ambos conceptos. Mientras la ola de calor implica temperaturas elevadas sostenidas en diversas regiones, la canícula se relaciona directamente con la disminución de lluvias.
Actualmente, México experimenta una ola de calor con efectos tangibles en múltiples entidades, lo que ha contribuido a reforzar la idea errónea de que la canícula ya está presente. Sin embargo, ambos fenómenos pueden coincidir sin ser equivalentes.



