Apenas sonó el nombre de Guillermo Ochoa como el primero de los alienados por Gerardo ‘Tata’ Martino para el duelo ante los Halcones Verdes por la última jornada del Grupo C en el Mundial de Qatar, y el Estadio Lusail cobró vida gracias al sonoro abucheo de los árabes.
Eso sí, ambas aficiones “se unieron” para dejarle en claro a Gerardo Martino que no es precisamente el hombre más querido de la cancha, antagonista en ambos lados.
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Llegar, de Arabia Saudita a Qatar, apenas les representa dos o tres horas de su tiempo, juego de niños para una afición que se cree capaz de todo desde que Salem Al Dawsari tumbó a Argentina con un golazo en este mismo escenario.
Y con esa misma confianza llegaron a Lusail. Desde el metro ya mostraban superioridad, las playeras tricolores se camuflajeaban entre la la marea verde de los árabes, ruidosos y quizá hasta por momentos mostrando una confianza excesiva, pero justificada.
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Eso sí, se quedaron helados apenas entonó el Himno Nacional Mexicano, a tal grado de que algunos incluso pararon sus abucheos con tal de grabar el espectáculo que montaron los aficionados mexicanos al cantarlo.
Al pitazo inicial, con el saque de Henry Martín, cayó otro imponente abucheo de los árabes, todavía más intenso que el primero y que no cesó hasta que México perdió la posesión de la pelota.
A diferencia de los ‘juegos moleros’ en Estados Unidos, las Eliminatorias de Concacaf como local y hasta el duelo ante Polonia, esta vez el Tri no se sintió como en casa.
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