Veinte minutos de inspiración de Kylian Mbappé y la Juventus terminó en la lona.
El delantero francés del PSG fue un huracán que, en 22 minutos, destruyó moral y futbolísticamente a un conjunto italiano que se volvió a casa con una dolorosa derrota por 2-1 tras la primera Jornada de la Champions League.
Fue una semana de mucho ruido para Mbappé, quien batalló más para driblar los rumores y polémicas extra cancha que le envolvieron, que a la defensa de la Juventus, castigada con dos golazos del ex atacante del Mónaco.
A la Juventus de Massimiliano Allegri ni siquiera le dio tiempo de parpadear en el Parque de los Príncipes. Cuando reaccionó, Neymar y Kylian ya le habían destruido la defensa, con cinco minutos en el reloj, gracias a una pared que el francés culminó con un disparo tan violento que le dobló las manos al arquero Mattia Perin.
La cachetada dejó noqueado a un visitante del que se esperaba mayor resistencia, sobre porque el PSG, desde la Ligue 1, ya había amenazado con arrasar en esta temporada.
Pero los italianos no iniciaron en esa misma dinámica, tardaron en meterse al partido y cuando lo estaban logrando llegó el segundo mazazo de Mbappé, que lo tejió también con una pared, pero esta vez construida desde el costado derecho con Achraf Hakimi como segundo al mando.
Al 22′, Mbappé descargó con su lateral derecho y éste le sirvió el mismo bombón que Neymar. El resultado fue el mismo, un potente tiro al que Perin no fue capaz de llegar y el 2-0 en el marcador.
A esas alturas una goleada parecía posible, pero la Juventus se encerró a piedra y lodo en su área y no aceptó más daño pese a la insistencia y presión de los locales.
Ya en el segundo tiempo, los italianos le devolvieron un golpe al conjunto parisino.
Al 55′, Weston McKennie remató de cabeza en un tiro de esquina y el balón acabó en las redes, en parte gracias a una mala salida del portero Gianluigi Donnarumma.
Pese a que la Juve intentó la épica, la Juve opuso resistencia desde su mismo ataque, ese donde Messi, Mbappé y Neymar no les dieron respiro gracias a sus constantes llegadas.
El ataque terminó siendo la mejor defensa para un PSG que empezó con el pie derecho su camino por la Champions League, la gran cuenta pendiente para Kylian y compañía.
