Uno de los pilotos más capacitados de la categoría, tuvo un fin de semana para el olvido en el Gran Premio de Gran Bretaña. 

Tras clasificar sexto y penalizar por el cambio de transmisión, Sebastian Vettel había sido el primero en colocar los neumáticos lisos en su monoplaza, pero el piso mojado le jugó una mala pasada y en plena carrera, terminó haciendo un espectacular trompo que le hizo perder mucho tiempo.