La imagen que dio la vuelta al mundo en la UEFA Champions League esta semana no fue en el terreno de juego, sino prácticamente detrás de cámaras.

Al término del duelo de ida de cuartos de final entre el Manchester City y el Borussia Dortmund, se pudo apreciar en el túnel hacia los vestidores como Octavian Sovre, árbitro asistente en el juego, le pidió a Erling Haaland que le firmara unas tarjetas.

De acuerdo al medio sport.ro, la comisión de arbitraje rumana decidió suspender a Sovre para su próximo partido, donde iba a participar en el duelo entre CFR Cluj y Universitatea Craiova.

Además, el jefe de árbitros de la UEFA, Roberto Rosetti, también se hizo presente mandando un correo a los colegiados pidiendo que se comporten de “una manera digna y profesional”.

En una entrevista para el mismo medio, Savre explicó que esta no era la primera vez que hacía esto y que la intención final es subastar las tarjetas para donar las ganancias a una organización de apoyo a personas con autismo.

A pesar de realizar una causa benéfica, la sanción a Savre fue definitiva.

Un detalle curioso es que, en el partido de los hechos, Savre fue parte del cuerpo arbitral comandado por Ovidiu Hategan, mismo árbitro que se vio envuelto en polémica cuando un asistente suyo, Sebastian Coltescu, fue acusado de racismo en el PSG vs IBB de la fase de grupos.