El Athletic de Bilbao se coronó campeón de la Supercopa de España, venciendo 3-2 al Barcelona en tiempos extra con un golazo de Iñaki Williams.

El encuentro también fue marcado por una tarjeta roja de Lionel Messi en los últimos instantes del juego; su primera en la historia con la camiseta blaugrana.

Al término del encuentro, Ronald Koeman compareció en conferencia de prensa y llamó al partido un juego muy parejo, pero comunicó que está "triste" porque "al futbol se juega para ganar títulos", indicó que "no hay tiempo para venirse abajo".

El técnico neerlandés admitió que es "muy complicado ganar" cuando un equipo se adelanta "por dos veces" y el rival "empata justo antes del descanso" y "casi en el minuto 90", dos goles que llegan motivados por "fallos" que lo han llevado a expresar la necesidad de "mejorar en defensa" y ser "más contundente en el área".

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Koeman explicó que su trabajo consiste en "dar el máximo, no es bueno o malo por ganar o perder", aunque admitió que esta derrota "ha sido muy dura" pero no supone "un paso atrás" en la progresión del equipo, pues espera que demuestre "que va por el buen camino".

En cuanto a la expulsión de Messi, Koeman no quiso exponer su opinión y explicó por qué alineó al astro argentino.

“Dijo que estaba para jugar y ha hecho el máximo", finalizó.