El entrenador del Barcelona, Quique Setién, aseguró que los silbidos con
los que parte de los aficionados ofrecieron a sus jugadores ante el
Getafe, especialmente en la salida de balón, fueron “producto de los
nervios”.

“Es todo producto de los nervios. Ves rodar el balón,
ves que hay dificultades y es normal que la gente e incluso yo mismo me
ponga nervioso. Esta es nuestra seña de identidad, tratamos de gestionar
el partido desde atrás. El riesgo es alto, pero el beneficio también lo
es”, defendió en la rueda de prensa posterior al encuentro.

En
este sentido, recordó que su equipo ya sabía que “iba a ser un partido
muy complicado y duro” porque el Getafe es un rival que “ejerce una
presión alta intensa y agresiva”.

“Hemos podido gestionar bien el
balón, pero es cierto que en algunas ocasiones no aciertas y el rival
siempre tiene algo a decir”, puntualizó.

El preparador cántabro
felicitó los “60 minutos buenos” que, en su opinión, completó su
escuadra y criticó que en el último tramo del partido “las faltas del
Getafe ralentizaron el ritmo del juego”.

“Es un equipo que de la
nada te saca un gol. La victoria es merecida porque podríamos haber
anotado algún gol más”, subrayó Setién.

Precisamente, en el
segundo tiempo Setién se quejó ostensiblemente al cuarto árbitro por
“las faltas” recibidas. “Creo que han hecho 30 faltas y nosotros nos
llevamos una tarjeta más. Entendía que tenían que ser algo más severos”,
opinó.

Sobre el fichaje de un delantero en sustitución del
lesionado Ousmane Dembélé, Setién insistió en la necesidad de
incorporarlo. “Entendemos que sería de mucha ayuda que viniera un
jugador. Ahora vamos a ver si realmente nos dejan, porque todavía no hay
ninguna comunicación”, zanjó.