La UEFA ha cerrado por falta de pruebas la investigación iniciada por posible racismo o conducta discriminatoria en el partido de la fase de grupos de la UEFA Europa League que enfrentó al Sparta de Praga y al Glasgow Rangers el pasado 30 de septiembre, después de la denuncia del club escocés.

En cumplimiento al su reglamento disciplinario —artículo 31(4)—, la UEFA designó un inspector de ética y disciplina para llevar a cabo una investigación sobre posibles incidentes discriminatorios que supuestamente ocurrieron durante el partido, pero este ha concluido que no hay pruebas suficientes que justifiquen la apertura de un procedimiento disciplinario contra el Sparta de Praga.

Tras el choque el Glasgow Rangers denunció los abucheos del público, principalmente escolares, al jugador finlandés Glen Kamara, que en marzo pasado denunció haber sido objeto de insultos racistas por parte del defensa rival Ondrej Kúdela, sancionado entonces con 10 partidos.

El estadio Letna de Praga iba a estar cerrado para el partido después de que la UEFA sancionara al club cuando los hinchas dirigieron cánticos racistas contra Aurelien Tchouameni, del Mónaco, pero se permitió que más de 10 mil niños asistieran con algunos acompañantes adultos.

Al margen de esta decisión, la UEFA también confirmó que su Comité de Apelación ha estimado el recurso del Manchester United y ha reducido a un partido la sanción a su jugador Aaron Wan-Bissaka, por lo que podrá jugar en el próximo encuentro de Champions League frente al Atalanta.

El jugador debía cumplir otro partido de sanción por juego brusco después de haberse perdido el de la jornada anterior contra el Villarreal, por haber sido expulsado con roja directa ante el Young Boys.

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