Adam Pearce lo tenía meticulosamente planeado, así que cuando Roman Reigns decidió cambiar la estipulación para la lucha por el Campeonato Universal en Royal Rumble, el directivo de WWE firmó el contrato sin pero alguno.

Sin embargo, cuando bajó del cuadrilátero se resintió de una vieja lesión, o al menos eso fue lo que aseguró en el cierre de Friday Night SmackDown, por lo que ejerció su derecho de elegir un reemplazo para el tan anticipado combate.

Y en el WWE ThunderDome apareció con bombo y platillo Kevin Owens, quien inmediatamente estampó su rúbrica en el contrato para asegurar la revancha contra El Jefe Tribal en el próximo pago por evento de WWE.

Ver más: ARTHUR SMITH ES EL NUEVO ENTRENADOR EN JEFE DE LOS ATLANTA FALCONS