NFL regresó a México y lo hizo por la puerta grande, con el primer Monday Night Football jugado fuera de territorio estadounidense. Un partido intenso, ante 76,473 aficionados, lleno de emociones y que fue verdaderamente apretado fue el protagonizado por los Oakland Raiders y los Houston Texans y cuyo resultado favoreció a los californianos 20-27.

El duelo de quarterbacks fue marcado desde el inicio. Con un Brock Osweiler que tuvo una actuación intermitente y un Derek Carr, que en contraste fue de menos a más y poco a poco se asentó en el campo.

Carr se supo sobreponer a una intercepción y respondió con tres pases para touchdown que hicieron vibrar a la mayoría Raider que se dio cita en el Estadio Azteca. En general los de Oakland están sanos y lo demuestran.

Carr superó las 260 yardas y se conectó perfectamente con hombres como Amary Cooper y Latavius Murray, que respondieron y encontraron las diagonales.

Conforme transcurrían los minutos, más se asentaban los Raiders, más demostraban que estaban prácticamente en su casa y sobre todo, que pueden tener soñando a sus aficionados.

Derek Carr se llevó la noche y superó en el duelo individual a un Brock Osweiler que por momentos pierde la perspectiva, comienza a desesperarse y lo bueno que hizo durante algunos periodos, se ve completamente borrado.