La rusa María Sharápova, de 32 años y ganadora de cinco Grand Slams,
anunció hoy su retirada en un artículo publicado por las revistas
“Vogue” y “Vanity Fair”.

“¡Tenis, te digo adiós!”, titula el artículo.

Sharápova,
nacida en Siberia el 19 de abril de 1987, reconoció que empezó a sentir
que debía colgar la raqueta en agosto de 2019, durante el Abierto de
Estados Unidos, cuando tuvo que infiltrarse en el hombro media hora
antes de un partido.

“Mi cuerpo se había convertido en una distracción”, comentó.

Reconoce
que había tenido lesiones y “numerosas operaciones” en el pasado que
habían limitado su rendimiento en las pistas, pero que su “fuerza
mental” siempre había sido su “mejor arma”.

“Incluso si mi rival
era más fuerte, más segura de sí misma, incluso si jugaba mejor, podía
ganar y lo hice. Al dar mi vida al tenis, el tenis me dio una vida. La
echaré de menos todos los días”, apunta.

Se muestra lista para
“escalar otra montaña”, pero se pregunta: “¿Cómo dejas atrás la única
vida que has conocido? ¿Cómo abandonas las pistas en las que has
entrenado desde que eras una niña pequeña, el deporte que amas, que te
ha dado alegrías inolvidables, un deporte donde encontraste una familia y
unos aficionados que te han animado durante más de 28 años?”.

Y da un repaso a su carrera desde que vio por vez primera una pista de tenis en la que su padre estaba jugando.

“Tenía
cuatro años en Sochi, Rusia. Era tan pequeña que mis piernecitas
colgaban del banquillo en el que estaba sentada. Tan pequeña que la
raqueta que empuñé era dos veces más grande que yo”, señala.

Y da
un consejo a aquellos que persigan un sueño que parece imposible:
“Fracasarás cientos de veces y el mundo lo verá. Acéptalo. Confía en ti
mismo. Prometo que vencerás”.

En total, disputó más de 800
partidos a lo largo de su carrera con 36 títulos y su último partido lo
disputó en enero de este año en el Abierto de Australia, donde cayó en
primera ronda ante la Donna Vekic (63 y 6-4).

Sharápova, que
emigró a Florida (EEUU) con seis años, saltó a la fama al alzarse en
2004 con el título en Wimbledon al derrotar a la gran favorita, Serena
Williams, y a la temporada siguiente llegó al número uno.

Después
ganaría también el Abierto de EEUU en 2006 y el de Australia en 2008,
tras lo que estuvo apartada de las pistas debido a una lesión en el
hombro.

Adaptó su juego a la tierra batida de Roland Garros,
torneo que lograría en 2012 y 2014, el último gran éxito de su carrera
profesional.

Además, ganó una medalla olímpica, la plata, en los
Juegos de Londres (2012) y la Copa Federación con su país de origen,
Rusia, en 2008.

Su momento más bajo lo vivió en 2016 cuando la
tenista rusa fue suspendida por dos años por la Federación Internacional
de Tenis por consumo de Meldonium, fármaco que se utiliza para combatir
los problemas cardiovasculares y que, entre otros, su inventor y el
presidente ruso, Vladímir Putin, no consideran sustancia dopante.