¿Necesitan los Dallas Cowboys de ese tipo de ayudas? Es verdad, la ofensiva de los Minnesota Vikings no es lo potente que se quisiera. Sam Bradford tiene altibajos, pero lo sucedido este jueves con el arbitraje al final del partido es digno de mencionarse.

Los Vikings habían recorrido prácticamente todo el campo para llegar a zona roja, lograron acercarse y poner el partido 17-15, como terminó al final. Necesitaban la conversión de dos puntos, Sam Bradford fue jalado de la máscara y lanzó un pase deficiente, pero los oficiales juzgaron que fue un golpe legal al pecho.

Las jugadas donde hay castigos o supuestos castigos, no son revisables y eso trajo al traste el gran esfuerzo del conjunto púrpura, cuya defensiva se había portado a la altura y había limitado a la poderosa ofensiva de los Cowboys.

Dak Prescott y compañía hicieron lo necesario para ganar, sumaron ya 11 triunfos de manera consecutiva por tan solo una derrota y si hay una combinación de resultados, el fin de semana podrían convertirse en el primer equipo en amarrar postemporada.

Sí, fue un error arbitral al final, también es cierto que la ofensiva de la estrella solitaria fue nulificada por momentos, pero también es verdad que cuando un equipo está mentalizado en algo más grande, gana de cualquier manera y eso hicieron los Cowboys.