Con cantos, una misa y un desfile, el Atlas y su afición enloquecieron la ciudad de Guadalajara con los festejo por el título del Grita México A21, segundo en su historia.

El nerviosismo y la desesperación de miles de aficionados durante el partido de vuelta de la final que se prolongó hasta la tanda de penales, se convirtieron en euforia y alegría que inundó las calles de la ciudad hasta altas horas de la madrugada.

Desde el segundo que el disparo de Julio Furch cruzó la línea de meta, el Estadio Jalisco vibró con los brincos de la afición y con las miles de voces que se unieron en un solo grito de alegría ante lo que hasta hace unos meses parecía un sueño.

Aunque el festejo del equipo estaba programado para llevarse a cabo al término del encuentro, la directiva decidió aplazarlo y así permitir a los jugadores y cuerpo técnico descansar y festejar con sus familias.

Y mientras varios de comercios pagaban su promesa de regalar boletos y todo tipo de alimentos si el Atlas conseguía el campeonato, miles de seguidores del conjunto rojinegro se alistaban para seguir el festejo del club que desde hace 70 años no conseguía un titulo de Liga.

En el club, y junto al trofeo de 1951, exjugadores y directiva dejaron atrás la espera y abrieron de la botella de whisky que había sido guardada desde 1954 con la leyenda “para destaparse hasta que el equipo Atlas gane un campeonato de Primera División”, una botella que se había vuelto una leyenda entre la afición.

La fiesta empezó con una misa en la catedral de Guadalajara a la que asistió todo el equipo. Algunos jugadores dejaron como ofrendas un balón y una camiseta con los colores rojinegros además de colocar el trofeo en el altar de la iglesia.

Los sacerdotes aprovecharon para tomarse una foto con el plantel mientras sostenían el trofeo como si se tratara de la fotografía de un partido oficial, mientras gritaban el que ahora es la nueva arenga de guerra “¡Arriba el Atlas, campeones!”.

Un autobús llevó a los jugadores y cuerpo técnico desde el corazón del centro histórico por una de las avenidas más conocidas de Guadalajara hasta la glorieta de los Niños Héroes, donde los aficionados suelen festejar los triunfos más significativos.

A su alrededor miles de aficionados con bengalas y banderas vitorearon a los campeones, mientras que los coches que pasaban al lado lanzaban bocinazos para mostrar su emoción.

En el escenario montado frente a la glorieta, el equipo cantó y brincó junto a sus aficionados. El argentino Diego Cocca, entrenador del conjunto rojinegro, aseguró a los asistentes que el equipo irá por más.

“Gracias, fiel para nosotros es muy importante que estén ustedes, tenemos un equipo muy comprometido, los necesitamos, los queremos adentro de la cancha siempre, porque esto recién empieza y vamos por más”, dijo el técnico.

El equipo romperá filas y tendrá unos días de descanso antes de comenzar su preparación para el torneo Clausura 2022.

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