Una de las noticias más sorpresivas de los últimos días es la prematura salida de Pepe del Besiktas, cuando su contrato concluía en junio de 2019.

Y es que la partida del defensor luso no obedece precisamente a su desempeño en la cancha, sino a un tema meramente financiero por el que atraviesan prácticament todos los equipos de la Superliga Turca.

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Resulta pues que, durante 2018, la lira (moneda oficial de Turquía) ha sufrido una depreciación de hasta el 26% respecto al euro, cuestión que ha incrmentado notablemente los adeudos de los clubes otomanos.

El gran problema radica en que los contratos de las grandes estrellas de los equipos turcos están tasados en euros, mientras la gran parte de los ingresos que perciben estas instituciones son en liras, lo que provoca un peligroso desfase financiero para la mayoría de estos equipos.

De hecho, en épocas recientes, Besiktas ha dado salida a jugadores como Negredo, Fabricio o Tosun, con el objetivo de sanar sus finanzas y evitar sanciones por violar el Fair Play Financiero establecido por UEFA, algo que ya ocurrió en 2015.