En las mismas fechas, con un calendario y unas condiciones meteorológicas similares y en seis de los ocho estadios que albergarán el mundial 2022, la recuperada Copa Árabe de Futbol arranca el 30 de noviembre como el examen casi definitivo para la FIFA y Catar de cara a la primera Copa del Mundo invernal.

A apenas un año vista del primer Mundial invernal de la historia, 16 selecciones procedentes del Oriente Medio y el norte de África dirimirán un título menor que se disputó por vez primera en el Líbano en 1963 y que se interrumpió en 2012 a causa de las llamadas “primaveras árabes”, una ola revolucionaria democratizadora que arrancó en Túnez y que una década después no es más que un recuerdo marchitado.

El objetivo para la anfitriona, Catar, además de tratar de alzar su primer trofeo internacional, es comprobar que todo funciona: la climatización de los estadios, los medios de locomoción, los centros de registro y acogida de periodistas, los tornos de acceso, la domótica y el resto de los avances tecnológicos que harán del “Mundial Árabe” el más moderno de la historia.

También los hoteles y los centros de animación y recepción de aficionados, aunque no se espera que acudan numerosos visitantes extranjeros para disfrutar de un torneo descafeinado, ya que no participarán las grandes estrellas árabes y africanas, que no han sido liberados por sus respectivos clubes europeos.

“Catar está preparado para el Mundial y eso se verá con la Copa Árabe. Todo esta listo, pero es cierto que este torneo nos permitirá ajustar y pulir detalles. Va a ser una gran fiesta del futbol”, explicó un miembro de la organización.

“Además, estamos orgullosos de acoger de nuevo un torneo que es tan querido y que tanto ha hecho por el futbol en nuestros países. El futbol es un lugar de encuentro y no de enfrentamiento, hay que dejar de lado la política”, señaló.

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