Río 2016 es el sueño, felicidad y la cima de la carrera deportiva de Ismael Hernández, representante de México en pentatlón moderno para los próximos Juegos Olímpicos.

Pero esta culminación de esfuerzos del mexicano le llegó tras varios tragos amargos, como el positivo que dio en los Juegos Centroamericanos de 2010 por clembuterol, así como una frenada del caballo le dejó cinco fracturas en el rostro.

Hernández reconoció: “me hubiera desmoronado si mi familia no hubiera estado en ese momento”, pero siguió en su lucha por el boleto a Río y lo consiguió.

“No sólo se trata de un día, la competencia de Juegos Olímpicos es un día, pero lo que construyes alrededor de ese sueño son cuatro años. Hay que sacar lo mejor y hay que disfrutar cada uno de esos días para que entonces, cuando llegues al día digas: qué bonito fue”, opinó.