El hipnotista que atendió a André-Pierre Gignac debe estar más que feliz. Sus métodos de curación, con los cuales logró que el delantero francés se sacudiera la sequía goleadora, siguen rindiendo frutos.

De nueva cuenta, el referente en el ataque de los felinos volvió a ser el hombre clave al marcar el primer tanto del partido que significó un gol de visitante que pudiera llegar a definir la eliminatoria a favor del club regiomontano en caso de un empate global.

Gignac volvió a vestirse de frac como sólo un caballero francés sabe hacerlo. Técnica depurada para bajar el balón con el pecho, recepción dirigida, un recorte dentro del área a Diego Novaretti y una definición perfecta para marcar uno de los goles más espectaculares que se le recuerde en una postemporada.

No solo eso, el tanto con el que Tigres se puso arriba en el marcador le permitió a André-Pierre Gignac igualar el récord goleador en Liguilla que hasta hoy, comparte con el uruguayo Walter Daniel Mantegazza, con ocho tantos.

Gignac tiene un futuro prometedor por delante y se ha ganado un lugar en la historia. La leyenda apenas comienza.