Se ha dicho hasta el cansancio que si un equipo con una gran ofensiva se enfrenta a una defensiva golpeadora, corre mucho riesgo de perder y eso le pasó a los Dallas Cowboys ante los New York Giants para perder su segundo partido de la temporada 10-7.

Los Giants han sido los únicos capaces de descifrar el sistema ofensivo de los Cowboys y la presión que imprime su poderosa línea ofensiva. Los disparos defensivos detuvieron a Dak Prescott y a Ezequel Elliott y esa fue la clave.

Someter a Prescott a un nivel de presión desconocida fue importante para los neoyorquinos. Fueron tales los problemas, que lo dejaron con poco más de 150 yardas y provocaron que lanzara para dos intercepciones.

No estuvo Jason Pierre-Paul por lesión y en su ausencia, Janoris Jenkins tomó el liderazgo de la defensiva e hizo del perímetro de los Giants una auténtica barrera impasable, que evitó el daño a toda costa.

La ofensiva comandada por Eli Manning no brilló, incluso fue interceptado una vez, pero hizo lo necesario para darle al equipo el partido. ¿Quién podía parar a los Cowboys? La respuesta la dieron los Giants. Y otra pregunta: ¿qué no la maldición de diciembre ya se había terminado?

Hay que recordar que las dos derrotas que tienen los Cowboys en la temporada se las han propinado los Giants, quienes ganaron en la Semana 1 por 20-19 en Arlington, Texas.