La FIFA no solo quiere que haya un Mundial cada dos años, sino también que se celebren campeonatos continentales con la misma frecuencia, pero en años alternos, de forma que al final de cada temporada habría una gran competición de selecciones.

“El objetivo es seguir mejorando la calidad del fútbol mejorando la frecuencia de las competiciones en paralelo a la mejora de las reglas del juego”, explica el director de desarrollo del fútbol mundial en la FIFA, Arsène Wenger, en una entrevista publicada por L’Équipe.

El antiguo entrenador francés, que trabaja ahora en los proyectos de reorganización de las competiciones de selecciones, niega que sus iniciativas estén guiadas por objetivos económicos y que tendrían como consecuencia un ritmo infernal para los jugadores.

“No habrá más partidos que antes y a los jugadores las selecciones les solicitarán con menos frecuencia. La idea es mejorar la calidad del juego y de las competiciones. No hay ninguna intención financiera detrás, máxime cuando la FIFA reparte el dinero a todas las federaciones del mundo”.

Además, se fijaría un periodo de descanso obligatorio para los jugadores de 25 días como mínimo después de las fases finales.

Sobre el calendario de su propuesta, las cosas se mantendrían estables hasta 2024 y también se mantendría el Mundial de 2026, que ya se ha acordado que van a organizar Estados Unidos, México y Canadá. De forma que los cambios verdaderamente llegarían en 2028.

“Eso significa que pasarán siete años durante los que las mentalidades habrán seguido evolucionando en esta línea”, señala.