El juez del partido no le dio un penal legítimo al Liverpool, en el comienzo de la final de la UEFA Europa League ante Sevilla.

Firmino ingresaba al área, cuando Carriço interpuso su brazo en el camino de la pelota y frenó el ataque.

Pese a las quejas de los jugadores del conjunto inglés, el árbitro decidió no cobrar la infracción.