Tres medallas de plata y un país ensimismado con las acrobacias de sus compatriotas en Tokio. El éxito de los brasileños en la debutante modalidad de skate en unos Juegos Olímpicos ha disparado las ventas de equipamientos de este deporte cada vez más popular entre las mujeres.

El efecto olímpico tiene nombre y apellidos: Rayssa Leal, Kelvin Hoefler (street) y Pedro Barros (park). Los tres lograron subirse al segundo cajón del podio en Tokio 2020 haciendo fácil, lo difícil, especialmente la primera.

A sus 13 años de edad, Leal se ha convertido en todo un fenómeno nacional, capaz de poner de acuerdo a los dos mayores adversarios políticos del país: el mandatario Jair Bolsonaro y el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, quienes coincidieron en destacar la hazaña.

El triunfo de la joven conocida como ‘Fadinha’ (Hadita), unido a los de Hoefler y Barros, ha generado un boom de interés que se ha sentido en las tiendas y las escuelas especializadas del país.

LAS VENTAS SE DISPARAN

La plataforma de comercio electrónico de artículos deportivos Netshoes registró, por ejemplo, un aumento de casi el 80 % en las ventas de los productos de skate en relación a la semana anterior de la medalla de Leal.

El 26 de julio, cuando Leal se colgó la plata, el gigante digital “Mercado Libre” tuvo récord de ventas de monopatines.

Esa repentina ebullición también se ha sentido en las calles de las principales ciudades de Brasil.

Pedro de Souza, de 12 años de edad, vio por la televisión las piruetas de la risueña skater de Imperatriz y desde la semana pasada comenzó a andar en monopatín por Brasilia.

“Me pareció realmente genial que hicieran esos giros, deslizándose por el pasamanos sin caerse, subir la rampa y hacer esos trucos … Lo vi y me dieron ganas de aprender para mostrárselo a mis amigos”, expresó.

MÁS ALUMNOS EN LAS ESCUELAS, SOBRE TODO NIÑAS

Los monitores de las escuelas también coinciden en lo mismo: las tres platas de Tokio han causado un furor inusitado por el skate en Brasil.

“La demanda ha aumentado en un 35 % más de practicantes, la gran mayoría de ellos niñas que vienen a recibir clases”, afirmó a Efe Felipe Ribeiro, skater profesional y propietario de ‘Aulas de Skate RJ’.

Ribeiro suele impartir clases individuales en el parque de monopatinaje situado en el Aterro do Flamengo, un complejo de ocio de Río de Janeiro.

Allí empieza a dar sus primeros pasos, con casco, rodilleras y coderas, Ana Liz de Souza, de 8 años. Su sueño, ganarse la vida como skater y lograr estar algún día en unas Olimpiadas. Empezó por pura curiosidad.

“Vi tanta gente haciendo maniobras tan chéveres que yo también quise hacerlas”, recordó.

Ribeiro destacó igualmente que “muchas mujeres adultas” también le han buscado en los últimos días para “superar esa frustración de no haber tenido un skate en la infancia”.

“Es por esa cuestión machista de a veces el padre decir a su hija que sólo puede jugar con patines porque es mujer”, apuntó.

A Leal también intentaron apartarla de las pistas, pero ella “nunca escuchó” a quienes le decían que era un deporte solo para hombres. Hoy está en el Olimpo del Skate.

Es cierto que sigue siendo un deporte con más presencia masculina, pero ya se empieza a ver a alguna mujer. En la plaza Roosevelt, en el centro histórico de Sao Paulo, donde cada día se reúnen grupos de skaters, el miércoles por la tarde había una.

“Me uní por causa de la adrenalina. No es un deporte que uno hace y listo. Es algo que exige corazón”, resaltó Julia Carvalho, estudiante de medicina de 22 años de edad y quien camina con monopatín desde hace un año.

Aseguró con modestia que, por el momento, no realiza “maniobras muy serias”, sin ser consciente de que solo el hecho de mantenerse en equilibrio sobre la fina tabla rodante supone una quimera para la gran mayoría de los mortales.

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