Brasil sufrió hasta la prórroga para certificar su segundo oro de forma consecutiva en unos Juegos Olímpicos frente a España.

En el primer tiempo, una salida en falso de Unai Simón hizo que se llevara por delante a Matheus Cunha, acción que fue revisada por el VAR y señalada como penal.

Pero Richarlison la mandó a la grada en el minuto 38. 

En los últimos segundos de la primera mitad, Dani Alves creyó más que Cucurella en un balón que parecía irse fuera y dejó la esférica en el área.

Cunha logró bajar el balón y a pesar de estar entre tres centrales les ganó la partida. Muy blanda la defensa y 0-1 al filo del descanso.

Carlos Soler, que entró al descanso por Mikel Merino, le puso un centro medido a Oyarzabal en el segundo palo para que la reventase de volea al borde del área pequeña al minuto 60.

España rozó la remontada, pero el travesaño la negó en dos ocasiones. Primero en un centro que se fue cerrando de Óscar Gil y en un disparo de Bryan Gil.

La ‘canarinha’ siguió insistiendo y encontró su premio. Córner mal sacado, tónica habitual en este torneo, y Malcom, fresco tras entrar en la prórroga, se impuso fácil al espacio a un Jesús Vallejo que le falta velocidad para ser uno de los que cierran.

Ahí residió la diferencia entre la plata, la tercera para España tras Amberes 1920 y Sídney 2000, y el segundo oro de Brasil, después del logrado hace cinco años en Río 2016.