La derrota de Rodrigo Ares de Parga: Pumas regresó a la fórmula que lo llevó a su última final

El Club Universidad Nacional jugará con 7 extranjeros el Clausura 2018, uno menos que los que utilizó en el Apertura 2015

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Rodrigo Ares de Parga asumió el cargo como presidente del Club Universidad Nacional en mayo de 2016 y poco tiempo después aseguró en una de sus primeras entrevistas televisivas que, de alguna manera, se alegró por la derrota ante los Tigres de 'Tuca' Ferretti en la final del Apertura 2015.

"Esos no son mis Pumas", aseguró tajantemente el directivo ante las cámaras de TV Mexiquense. Y es que de acuerdo con Ares de Parga, Pumas había traicionado su esencia y su identidad al jugar el partido de vuelta contra los felinos del norte con ocho extranjeros. Aquella, aseguró, fue una de las principales razones por las que se postuló para tomar la presidencia del equipo. Ares de Parga quería que la cantera regresara a ser la base del primer equipo, rescatar los principios y la filosofía que convirtieron al Club Universidad Nacional en uno de los cuatro grandes del futbol mexicano y solamente contar con uno o dos jugadores foráneos en la primera plantilla.

Los Pumas iniciaron con triunfo sobre Pachuca su cuarto torneo bajo la administración de Rodrigo Ares de Parga y el directivo ya se dio cuenta de que en el futbol mexicano actual no se puede competir ni ser protagonista únicamente con jugadores formados en casa. Durante dos semestres, y como si aún viviéramos entre 1975 y 1994, periodo en el que la cantera universitaria vivió sus mejores momentos, los Pumas jugaron con más canteranos que extranjeros y el resultado fue terminar en la decimoséptima y decimoctava posición de la tabla.

Ares de Parga quiso regresar al Club Universidad Nacional a su identidad histórica, pero lo único que consiguió fue que el equipo se convirtiera, literalmente, en el hazmerreír de la Liga MX.

Así pues, de cara al Clausura 2018 y con el apremio de haber finalizado en el sótano de la clasificación, Rodrigo Ares de Parga contrató al español Alejandro Arribas, el colombiano Yuber Asprilla y el argentino Matías Alustiza, quienes junto con los chilenos Marcelo Díaz y Nicolás Castillo, el español Abraham González y el argentino Mauro Formica, incrementaron a siete el número de extranjeros en Pumas, solo uno menos de los que empleó el club en la final del Apertura 2015.

Aquel cuadro dirigido por Guillermo Vázquez hijo empleó a siete extranjeros a lo largo del torneo: Darío Verón, Gerardo Alcoba, Daniel Ludueña, Ismael Sosa, Matías Britos, Fidel Martínez y Dante López. Esos jugadores foráneos fueron clave para que los auriazules regresaran a disputar una serie por el título del futbol mexicano. Y aunque el paraguayo Silvio Torales se encontraba en el plantel, únicamente disputó 45 minutos en todo el torneo repartidos en 3 partidos, por lo que prácticamente, y a pesar de que anotó el 3-0 en la final de vuelta contra Tigres, lo podemos descartar para los fines de este análisis.

Hoy los Pumas de nueva cuenta emplearán a siete extranjeros en la Liga MX y ello representa la derrota definitiva de Rodrigo Ares de Parga y su ADN Pumas. Con base en ridículos y vergüenzas, el directivo entendió que para triunfar en este futbol mexicano, el que se juega en pleno 2018, es necesario contar con jugadores de experiencia y de mucha calidad, aquella que pocas veces se encuentra en los centros de formación de los 18 equipos de la primera división.

"Lo importante es el proyecto a largo y mediano plazo, no el resultado de este domingo", fueron las palabras textuales que utilizó Ares de Parga para defender el proyecto del ADN Pumas cuando Raúl Orvañanos lo cuestionó al respecto. Ahora está claro que al no importarle los resultados inmediatos, el directivo dejó al equipo al borde de una situación bastante comprometedora en la cuestión porcentual.

Aunque algo positivo dejó la ingenua filosofía de Rodrigo Ares de Parga. Después de fracasar y acabar en el fondo de la tabla con los canteranos como base, los aficionados del conjunto auriazul pueden comprender que la realidad es muy distinta en el siglo XXI, que su equipo no volverá a ser campeón dándole prioridad a la cantera por encima de los resultados del primer equipo y que los extranjeros son necesarios en el club.

Pero no me malinterpreten, Pumas no necesita contratar a los André-Pierre Gignac, a los Enner Valencia, a los Jérémy Ménez o a los Rogelio Funes Mori, Pumas necesita confiar sí en futbolistas no nacidos en México, pero que aún no cuentan con el cartel necesario para llegar al futbol mexicano con la etiqueta de estrellas. Para Pumas son ideales los Gerardo Alcoba, los Darío Verón, los Ismael Sosa, los Bruno Marioni, los Leandro Augusto o los Ailton Da Silva, los futbolistas de calidad que se hicieron de un nombre y prestigio defendiendo precisamente los colores azul y oro.

En el Clausura 2018 las incorporaciones de Matías Alutiza, Yuber Asprilla y Alejandro Arribas podrían confirmar que los Pumas se encuentran ante un escenario poco usual en el futbol mexicano, pues uno de los cuatro grandes tendrá que redefinir su identidad para continuar compitiendo con los gigantes monetarios o simplemente 'morirse con la suya' para convertirse en un participante, y eterno aspirante, de la primera división.

Ver más: GERARDO ALCOBA SOBRE SU SALIDA DE PUMAS: "A FUERZA NI LOS ZAPATOS"

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