La venta de Gerardo Alcoba representa el fin de una era para los Pumas

El defensa charrúa ahora defenderá la camiseta del Santos Laguna

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"Vamos a cambiar, cuando más, a dos jugadores del cuadro titular del año pasado. El Club va a cambiar a una serie de jugadores, pero son jugadores que o no estaban en el primer equipo o estaban entrando de cambio. De los otros, máximo a dos jugadores del cuadro titular", declaró Rodrigo Ares de Parga ante reporteros de los medios de comunicación en junio de 2016 durante el régimen de transferencias del futbol mexicano.

De cara a la temporada 2016/17 de la Liga MX, el presidente electo del patronato del Club Universidad Nacional estaba a punto de vender a Ismael Sosa, la máxima figura del conjunto universitario en los últimos años, a los Tigres de la UANL debido a que, de acuerdo con números que hasta la fecha nadie ha visto, el equipo estaba en números rojos.

Los felinos del norte desembolsaron entre ocho y diez millones de dólares por el argentino y así comenzó, tal vez, la peor crisis en toda la historia de los Pumas. Hoy, un año y medio después de que Ares de Parga tomara las riendas del club, el cuadro auriazul ya se deshizo de los 14 jugadores que participaron en la final del Apertura 2015 frente a los Tigres del 'Tuca' Ferretti.

La venta de Gerardo Alcoba a Santos Laguna, de la cual aún se desconocen los detalles, significó el fin de una era para el equipo de la Universidad. En el interior de la organización ya no queda un solo bastión de aquel último equipo que ilusionó a su afición con futbol ofensivo, vertical y, sobre todo, eficaz.

Y es que aquel torneo vio cómo los dirigidos por Guillermo Vázquez conquistaron la cima de la clasificación con 35 puntos cosechados a lo largo de 17 jornadas, cómo el ataque conformado por Ismael Sosa, Matías Britos, Fidel Martínez y Eduardo Herrera fue el más letal de la Liga MX con 37 tantos a favor y cómo, por el contrario, la defensiva liderada por Darío Verón y Gerardo Alcoba fue la segunda menos goleada del certamen, incluso el uruguayo recibió el 'Balón de Oro' como mejor defensa del futbol mexicano. Y todo ello, cabe aclarar, en la época de dominio de los gigantes monetarios del futbol, cuando los títulos son inversamente proporcionales a la cantidad de dinero invertido en refuerzos y contrataciones.

El Apertura 2015, pese a que no pudo culminarse con la conquista del título, fue mágico para los Pumas. Con ese estilo de juego que históricamente había definido al Club Universidad Nacional, los auriazules pasaron por encima de todo el futbol mexicano, fueron el mejor local, dieron cátedra de cómo jugar la liguilla gracias a la experiencia en el banquillo de Memo Vázquez, el Estadio Olímpico Universitario estaba abarrotado cada quince días y las camisetas escaseaban en las tiendas deportivas y en los puestos ambulantes colocados afuera del cubil felino. Nadie imaginaba que ese semestre sería, tal vez, el último de alegría en Ciudad Universitaria.

En entrevista para el diario Récord, Rodrigo Ares de Parga emitió las palabras por las que sin duda siempre será recordado como el peor presidente en la historia de Pumas.

"Un día platicaba con mi esposa y le decía que la casa siempre va a estar en venta, si llega alguien y ofrece mucho dinero por nuestra casa, la vendemos y nos compramos otra", fue lo que declaró el directivo en relación con la posible venta de jugadores emblema.

Y efectivamente, la casa se vendió; pero con lo que no contaba el actual presidente de los Pumas es que la fórmula para reconstruirla está obsoleta y ya no aplica en pleno siglo XXI. Aquella manera de llevar el equipo del ingeniero Guillermo Aguilar Álvarez quedará enmarcada como un capítulo digno de orgullo para todo amante de los Pumas, pero hoy, cuando en el futbol mexicano y mundial es imposible competir sin apostar por jugadores de calidad, no aplica más.

Ares de Parga reconstruyó la casa con futbolistas de casa como Alan Mendoza, Josecarlos Van Rankin, Luis Fernando Quintana, Kevin Escamilla o Brian Figueroa y jugadores que han venido a menos en México como Bryan Rabello, Joffre Guerrón y Néstor Calderón. Los cimientos, naturalmente, fueron demasiado débiles y el resultado fue un desplome hasta el fondo de la tabla tanto en el Clausura como en el Apertura 2017.

"A mí me preocupa mucho qué vamos hacer para el Mundial de Qatar. La Selección Mexicana es el equipo de todos y la estamos hundiendo porque no estamos generando jugadores para la Selección", dijo Rodrigo Ares de Parga en entrevista exclusiva para Raúl Orvañanos 9 meses después de haber asumido como mandamás de Pumas.

La postura del presidente auriazul fue clara desde el principio. En su nueva filosofía no importaban los resultados del primer equipo y mucho menos conseguir títulos, lo primordial era, y sigue siendo, producir futbolistas para el Tricolor. Y aquí surge una pregunta esencial para entender al hombre detrás de estos Pumas de vergüenza. ¿Qué directivo del futbol mexicano o mundial piensa primero en la selección antes que en su propio equipo? Acertaron. La respuesta es: ninguno.

Lo peor es que el 'objetivo' se malinterpretó con el hecho de debutar jugadores en primera división sin que estuvieran preparados aún para ese nivel de competencia y con mantener en el primer equipo a elementos que no tienen la calidad para ser futbolistas de la máxima categoría del futbol mexicano. La prueba irrefutable de ello la encontramos en Brian Figueroa y Alan Mendoza. El primero vio interrumpido su proceso de formación cuando lo obligaron a dar el salto de la sub-17 al primer equipo, mientras que el segundo brilló en el Ascenso MX con Dorados y Necaxa pero ha sido un auténtico ridículo en la Liga MX.

¿Qué sigue ahora para los Pumas ya sin ningún elemento del la final de hace 2 años y con Ares de Parga aún como presidente? Lamentablemente, el futuro no es prometedor. Otro torneo en los últimos lugares significaría que los Pumas llegarían a la temporada 2018/19 con serios problemas de descenso y, apegándonos a la filosofía de su directivo estrella, el club tiene más probabilidades de terminar en la división de plata del futbol mexicano que de conseguir su octava estrella.

Pero de una cosa sí estoy seguro, Rodrigo Ares de Parga es el peor presidente en toda la historia del Club Universidad Nacional.

Ver más: ¿NO TENDRÍA PUMAS QUE CAMBIAR SU MODELO DEPORTIVO Y DE NEGOCIO COMO LO HIZO TIGRES?

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