“TNT” Maidana dio un paso más burocrático que brillante

El mayor prospecto del boxeo argentino superó su primera gran prueba ante Johan Pérez en una pelea muy complicada. Nuestro analista proyecta sobre su futuro.

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No fue una noche de esas que invitan a utilizar términos afines a cuestiones consagratorias, pero el triunfo del argentino Fabián “TNT” Maidana ante el venezolano Johan “El Terrible” Pérez, en la plaza de toros La Macarena de Medellín, fue indudablemente un paso adelante en la carrera del mayor proyecto que tiene el boxeo de la Argentina. La frase que el propio ganador utilizó para describir la pelea un poco va en ese sentido: “fue dura, es verdad, pero vinimos a ganar y ganamos. Eso es lo importante”.

Ya desde el pesaje el venezolano mostró que iba a complicarle las cosas a Maidana en esta contienda que se celebró en el marco de la 96ma Convención Mundial de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y fue parte del ciclo de boxeo de FOX Sports, que por primera vez llegó a Colombia. El peso acordado para asumir la pelea fue 65 kilogramos. El argentino registró 64,500, pero el venezolano estuvo en unos alejadísimos 67,700. Solamente la pericia y experiencia de los managers de ambos boxeadores (Sebastián Contursi por el lado “TNT” y Rafael Morón por el lado del venezolano) salvaron el pleito. El acuerdo, buscando que el perdedor no tuviera amplia ventaja, fue que en la noche anterior al combate debería registrar 69 kilos y en la propia mañana de la pelea 69,500. De esa forma se lo sometió al deber de no irse muy arriba producto de la rehidratación e ingesta hasta el mismo día de competencia.

Pero toda esa problemática, de una u otra forma, pareció hacer efecto en Maidana. En las competencias deportivas, verdad que no se está descubriendo aquí, lo físico va extremadamente emparentado con lo actitudinal. En este último plano los pensamientos y sensaciones tienen un impacto directo. “TNT” dio la imagen de haber metido algo de su cabeza en las disquisiciones de Pérez con la balanza. Hasta en las entrevistas posteriores a la pelea, cuando ya tenía en su poder el triunfo unánime (97-93 en dos tarjetas y 96-94 la restante), siguió hablando del tema. Son indicios que apuntalan lo manifestado sobre la mente del argentino. Algo de su cabeza se quedó pensando en kilogramos y no solamente en maniobras de ataque y defensa que le serían más necesarias al momento de combatir.

A pesar de la rechifla del público de La Macarena al terminar la pelea, desde el punto de vista de quien esto escribe la victoria de Maidana no parece dar mucho lugar a la discusión. 96-94 fue la tarjeta de FOXSportsla.com que se lee como un triunfo claro pero ajustado. Triunfo importante por el nivel del rival y el marco que había en el estadio con Roberto “Mano de Piedra” Durán, Bernard Hopkins y Oscar de la Hoya en primera final del ring side. 

Pero “TNT” no pudo marcar una dinámica de circunstancias positivas constantes. No hubo continuidad  ni llegó a marcarle el ritmo propio a la pelea. Desde el vamos mostró que sus mayores aciertos iban a estar en contragolpear el contragolpe. Pérez (22-5-2; 15 KOs), quien desde su condición de ex campeón mundial superligero AMB interino y 12 años como profesional, vistió a la perfección el rol de testeador de prospectos. Con su experiencia entendió que si Maidana (14-0-0; 10 KOs) quería dar una demostración sobre quién es en el mundo del boxeo, para eso debía hacerse acreedor al centro del ring y a asumir la obligación de tener que abrir en todo momento.

Y el argentino nunca terminó de acomodarse en ese rol. Complicado hacerlo sin usar con repetición el jab, no encontrar velocidad para replicar luego de las contras o sin tener una confianza que lo llevara a combinar mucho más y buscar el desborde repetidamente.

Esas tres variables se pueden resumir en una sola sentencia: poco volumen de golpes en Maidana.

Aunque no se quiera, se hace inevitable pensar en el “Chino”, su hermano. Si quedaba alguna duda, en la noche del miércoles se hizo evidente que son dos tipos diferentes de boxeador. Con los pros y contras que eso conlleva. El ex bicampeón mundial mismo reconoció que “TNT” tiene mejores fundamentos técnicos. Y quizás ese conocimiento es el que llevó al menor de los Maidana a nos buscar tantos desbordes y esperar más por la aparición de buenos flancos. De hecho, por momentos tuvo muy buenos aciertos en la complicada tarea de lanzar pensando en replicar los contragolpes del rival. Algún uppercut de gran factura y buenos ganchos en la cabeza son ejemplos.

Le juega más la cabeza a “TNT” que al hermano. O eso dio a entender en La Macarena. Y quizás haya sido un buen punto para finalizar con las comparaciones filiales y ya interpretarlo por sí mismo.

Jugar sobre qué le falta y qué tiene es un ejercicio lúdico que excede a una pelea. No todos los rivales son iguales. Pero sí hay indicios por trabajar en su equipo si en el futuro aparecen más boxeadores como Pérez, que intentó desconcentrarlo hablándole, le reventó el ojo izquierdo con un cabezazo que el árbitro siquiera amonestó verbalmente y con la simple actitud de esperar le brindó interrogantes complicados.

No obstante, la victoria del argentino no pareció estar en ningún momento en riesgo. Al menos no por acciones licitas. El citado cabezazo del noveno round tuvo conmovido al ganador, pero ya en el final pudo cerrar bien la contienda. Sus aciertos en los cruces (en los que en la mayoría pegó en proporción de 3 a 1), el correcto uso del jab (aunque de a pequeñas porciones, como se dijo) y los pequeños aprietes que impidieron que su rival buscara dar la sorpresa, le valieron para conseguir una victoria que por momento se convirtió casi en un proceso burocrático. El casillero de vencer a un ex campeón ya está completado.

El trabajo de Maidana con el tiempo convertirá la noche de Medellín en una anécdota de esas que cuentan los ex boxeadores sobre colegas que le dieron más trabajo del que hubieran esperado o en algo más serio.

Quizás la decisión de rumbear definitivamente hacia el peso superligero abra una nueva dimensión para “TNT”. Punto positivo fue que dio apenas un kilo por encima del límite de esa división y sin dar muestras de agotamiento o deshidratación. Rivales menos resistentes más pegada de mayor determinación son los ejes de una ecuación que pinta venturosa. En definitiva, no todas las peleas son iguales. Y la de Medellín fue un paso adelante. Duro y trabajoso, pero al frente.

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