Las Vegas ya tiene ritmo de boxeo por la pelea de “Canelo” y Golovkin

Luego del vendaval del show business protagonizado por Mayweather y McGregor, la capital moderna del pugilismo tiene otro sabor según reporta nuestro enviado especial.

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Tiene ritmo de boxeo Las Vegas. Luego de la alocada contienda entre Floyd Mayweather Jr. y Conor McGregor lo que se vive aquí está más aparentado a la rutina de una semana pugilística. Recién este lunes algunos operarios acondicionaban el T-Mobile Arena colocando las gráficas de Saúl “Canelo” Alvarez y Gennady “GGG” Golovkin. El tempo es otro. Las credenciales para los medios todavía no están disponibles y la sala de prensa parece un loft gigantesco y lujoso habitado por un soltero. Esta no es “The Money Fight” (“La Pelea del Dinero”). No estamos hablando de la quintaesencia del show business. Lo que se espera acá es la concreción del cruce más pedido por los fanáticos desde que el propio Mayweather y Manny Pacquiao se cruzaron. La pelea que los amantes de los puños enguantados querían ver está llegando.

A pesar de los impactantes números que arrojó el choque entre Mayweather y McGregor el duelo entre el mexicano y kasajo no se queda atrás. Por lo pronto ya consiguió algo que la contienda entre el mejor boxeador de los últimos tiempos y el bicampeón de UFC no consiguió: vender las 20 mil localidades que tiene como capacidad el estadio. En poco más de dos semanas Golden Boy Promotions, la empresa de Oscar de la Hoya que organiza el combate, colgó el cartel de localidades agotadas. Claro que hay una salvedad, para la pelea de este sábado los precios iban desde 300 a 5000 dólares, mientras que en Mayweather-McGregor arrancaban en 500 y terminaban en ¡10 mil dólares!

Pueden sonar odiosas las comparaciones, pero es inevitable tener la referencia de la última pelea de “Money” por la cercanía y sobre todo la polémica que disparó con el propio De la Hoya a la cabeza, quien no dudó en acusar a Mayweather de “dañar” el boxeo por haberse enfrentado a un luchador de UFC que se estrenó en el pugilismo rentado enfrentándolo. Claro que el archivo es impiadoso y hay varios videos en los que el otrora “Golden Boy” señalaba, en épocas en las que McGregor buscaba conseguir su licencia como boxeador, que lel choque ideal para el irlandés era con “Canelo”.

Lo que es innegable es que, para los fanáticos del boxeo, los que están en el día a día de la actividad, esta contienda que se viene calentando hace casi dos años es la más deseada. “Canelo” en el último tiempo ha logrado organizar peleas redituables con un margen de riesgo deportivo bajísimo. También de eso se trata llevar bien la carrera de un peleador. El mexicano, luego de vencer a Miguel Cotto, en el que es al momento el triunfo más destacado de su carrera, realizó la primera pelea de boxeo que tuvo el T-Mobile Arena en mayo del año pasado noqueando sin piedad a Amir Khan. El inglés, competitivo como super ligero y welter, tenía nula chance en un límite de pelea pactado dentro de los medianos (apenas por encima de superwelter). A pesar de esas desventajas y del resultado casi determinado antes de la primera campanada, el combate fue muy lucrativo en taquilla y PPV.

Luego llegó Liam Smith, un rival sin nombre ni relevancia pero que sirvió para reventar el AT&T de Airlington con más de 50 mil espectadores. Después llego la hora de Julio César Chávez Jr; una obra maestra de la promoción al llenar el T-Mobile Arena en una pelea que exigió saltar una diferencia de aproximadamente 14 kilos entre ambos boxeadores. Solamente la rivalidad mexicana sostenía ese duelo, pero eso no impidió tener unas ventas de PPV sólidas de un millón y movilizar a Las Vegas en el codiciado fin de semana del 5 de mayo. El hecho de que el hijo de la leyenda haya llegado drenado y sin casi posibilidades de lanzar golpes fue, apenas, un detalle. Más aún cuando al final de la pelea se anunció que este 16 de septiembre “Canelo” se mediría con “GGG”. Golovkin estaba en el estadio. Y luego del “Golovkin, you are next”, dicho por Alvarez, subió al ring para hacer aún más oficial el anuncio; que por las dudas terminó en una conferencia de prensa compartida.

Es decir que la pelea estaba arreglada antes de que “Canelo” se subiera al ring para enfrentarse con Chávez.

Golovkin hace tiempo que quería este cruce. No solamente por el carácter deportivo. “GGG” viene hilvanando una cantidad de defensas que lo ponen en la línea de leyendas de la categoría mediano como Bernard Hopkins o Carlos Monzón. Y curiosamente, al igual que el estadounidense y el argentino, el kasajo carece del volumen de rivales de peso en la categoría que permitan asegurar que es realmente un fuera de serie. En el curriculum de Golovkin no figura ninguna victoria significativa.

Al igual que “Canelo” con Khan, “GGG” se aprovechó de Kell Brook haciéndolo saltar a mediano para liquidarlo sin piedad en su propio país. Pero a no engañarse, no hay reproches, fue la mejor paga tanto para el inglés como para el kasajo hasta la fecha. Y el tema económico también empuja a Golovkin, ya que a pesar de tener un estilo comercial no logra impactar a las audiencias y las dos veces que saltó al terreno del PPV terminó derrotado: ante Daniel Jacobs vendió apenas 170 mil; y contra David Lemieux fueron míseros 130 mil pagos de suscripción. De hecho, es la primera vez que peleará en Las Vegas, la que es considerada hoy por hoy el epicentro del boxeo moderno y sede de las megapeleas.

Entonces también las posibilidades financieras que se pueden abrir con un triunfo son amplias para el equipo de Golovkin.

El martes, en el lobby del MGM, será el momento de un evento llamado “El Gran Arribo”, actividad que forma parte de la serie de acciones promocionales que se llevan a cabo durante la semana del combate. Allí ambos peleadores llegan al hotel oficial de la contienda y aprovechan para tener su primer contacto con los fanáticos.

Será una buena ocasión para tomarle el pulso a ambos. Un pulso que late claramente al ritmo del boxeo. Como Las Vegas en esta semana.

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