No, Alemania no sorprende

Con una selección totalmente alternativa, el equipo de Joachim Löw llegó a la final del certamen dejando en ridículo a la Selección de México.

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Muchos hablan hoy de la selección alemana, ya que con un “equipo B” derrotó fácilmente a lo mejor de México, en Rusia. Tal vez muchos no sepan que esta selección, que prácticamente es una Sub 23, tomó muchos jugadores de la Sub 21, que el domingo también jugará otra final. El equipo juvenil alemán disputará con España el partido definitivo de la Euro Sub 21, pero con jugadores de menos de 19 años, porque los de 20 se los prestó a esta Sub 23 de la Copa Confederaciones.

Dos equipos juveniles entonces jugando finales frente a conjuntos de mayor edad, y el equipo titular de vacaciones, para encarar frescos la temporada que terminará con el Mundial de Rusia. ¿Cómo es que Alemania tiene tantos jugadores, de todas las edades? Se los voy a contar. Pero descartemos palabras como “sorpresa”, “milagro” o “llamativo”. En su lugar usaremos: “plan”, “idea” y “lógica”.

Lo que vemos en la cancha se forjó en los años 70, gracias a un entrenador especialista en descubrir talentos, Dietrich Weise. Fue él quien notó que Alemania nunca tenía éxito con los juveniles, y logró llegar a ser técnico de las divisiones menores de la selección, en 1978. Tres años más tarde ganó la Euro Sub 18, obteniendo el primer título internacional juvenil de la historia de la Federación.

Fue Weise quien trabajó con la generación que ganaría el Mundial 90, como Matthäus, Klinsmann, Berthold o Thon. Y fue él quien convenció a la Federación Alemana de invertir 2,5 millones de marcos alemanes (1,25 millones de euros) en desarrollar academias juveniles en todo el país. Luego del mal resultado en el Mundial de Francia 98, la DFB se convenció de que debía formar jóvenes.

Los clubes comenzaron (casi que fueron obligados a hacerlo) a invertir millones en academias de juveniles. Entre 2001 y 2015 los 36 clubes de la Bundesliga y Bundesliga 2 invirtieron más de 1.000 millones de euros en los 54 centros de formación de jugadores, de los que han surgido más de 5.200 talentos.

En paralelo, después de un mal resultado en la Euro 2004, Jürgen Klinsmann se hizo cargo del primer equipo, y la DFB escogió a Joachim Löw como su asistente. Quienes conocieron ese proceso cuentan que Klinsmann trajo el profesionalismo y el trabajo físico, mientras que Löw era el verdadero ingeniero táctico del equipo que se preparó para hacer un gran papel en “su” Mundial, en el 2006.

Tras la renuncia de “Klinsi”, Löw quedó a cargo, y transformó la concepción táctica de la “Nationalmannschaft”. El típico juego alemán de solidez defensiva, arqueros atajadores y un 9 gigante, le dio paso a un fútbol de ataque, como nunca antes se había visto. ¿Todo mérito de Löw? Bueno, contó con un grupo de jugadores que habían sido formados en las academias, capaces de interpretar todo tipo de sistemas tácticos.

La generación campeona del mundo de 2014, los Schweinsteiger, Lahm... Surgieron de las academias, en una época en que la Bundesliga sufrió penurias económicas, a causa del quiebre de la empresa que televisaba los partidos. Sin dinero en la bolsa, los clubes decidieron ir a buscar a esos jóvenes, en los que tanto tiempo y recursos habían invertido.

Así, Alemania pasó del rígido 4-4-2 a sistemas totalmente novedosos y ofensivos (ante México jugó 3-3-2-2). Todo interpretado por chicos que son preparados en las distintas divisiones de las academias: la U10 (menores de 10), U16 y U23. Recientemente mostramos en Das Ligahaus cómo funciona la academia modelo, que es la “Knappenschmiede” (Forjado desde abajo) del FC Schalke 04. De ahí salieron “nenes” como: Neuer, Draxler, Goretzka, Sané, Özil, Höwedes y tantos otros.

Löw tendrá un gran problema el próximo año. Deberá elegir 23 nombres entre más de 100, de todas las edades, que tienen la calidad, la preparación y la inteligencia táctica que se requiere para jugar un Mundial. Nada es casualidad ni sorprendente.

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