Los equipos de la nueva era

La Bundesliga redujo el promedio de edad de sus figuras y apuesta por técnicos jóvenes. Por Ezequiel Daray.

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El fútbol es un gran negocio. Nadie va a darme un premio por la originalidad de esta frase, pero dicha en Alemania suena algo distinto. En estas tierras se valora mucho la tradición, los hinchas y la riqueza de los clubes en base a planeamiento, gastos controlados e inversiones en juveniles. Dicho de otro modo, no está bien visto que venga un inversor a poner dinero para levantar un club. Pero está pasando.

Los jugadores se han vuelto tan costosos y se juegan tantos partidos, que los clubes necesitan cada vez más dinero para soportar toda esta estructura. En la Bundesliga, a pesar del rechazo de los hinchas de los clubes “tradicionales”, han aparecido los “inversores”, y el resultado ha sido tan asombroso, que generó celos y rechazos en los demás. 

Dos claros ejemplos son el RB Leipzig, equipo cuya franquicia corresponde a Dieter Mateschitz, dueño de Red Bull, y el TSG Hoffenheim, equipo en el que Dietmar Hopp, co-fundador de SAP, invirtió gran parte de su fortuna. Son los dos casos más resonantes, porque también se critica al Wolfsburg, fundado por Volkswagen, y al Bayer Leverkusen, creado por el laboratorio que lleva ese nombre. Pero, en estos dos últimos casos, las empresas están involucradas más como un gran auspiciante, que como un verdadero dueño. 

Los dos primeros, Leipzig y Hoffenheim, han marcado el comienzo de una nueva era en el fútbol alemán. De hecho, de las cuatro plazas que tendrá disponible la Bundesliga en la Champions, dos las ocuparán ellos, y las otras dos los de siempre: FC Bayern y Borussia Dortmund. 

Si revisamos la historia, luego de la reunificación alemana, veremos que las plazas de la máxima competición europea las ocupaban siempre Bayern, Dortmund, Werder Bremen, Schalke, Stuttgart o Hamburgo. Todos ellos equipos tradicionales. Este será el primer año en el que se cuelen los “rookies”. 

Será una temporada difícil para ellos en Europa, ya que al no tener historia, a Leipzig le tocará un grupo probablemente de la “muerte” y al Hoffenheim, que jugará la clasificación, le podría tocar un equipo inglés o italiano. Pero son parte de esta nueva era de equipos, con dinero pero, por sobre todo, con un plan. 

Con cada hincha de “los otros” que hablo sobre esto les digo lo mismo: ni Mateschitz ni Hopp gastaron sus millones en Messis, Ronaldos ni Neymars. Ambos apostaron a la juventud, comprando jugadores de menos de 24 años y dándoles todas las herramientas para desarrollarse. 

El RB refundó el fútbol en Leipzig, y hasta en el este de Alemania, en donde miles de personas se encolumnaron detrás de un proyecto, que los volvío a poner en el mapa. Compraron a Forsberg al Malmo (hoy pretendido por medio Europa), a Poulsen a un club de segunda de Dinamarca y trajeron a Keita desde el Salzburg. Para esta temporada, la gran “estrella” que llega es Bruma, un joven portugués que brillaba en el Galatasaray. Con eso, fueron los únicos que le hicieron cosquillas al poderoso Bayern, en su primer año en la Bundesliga (el club se fundó en 2009). 

Hoffenheim tiene una de las mejores canteras de Alemania y tiene al entrenador más joven de la historia de la Bundesliga. Julian Nagelsmann, se hizo cargo del equipo con 28 años de edad (hoy tiene 29), y lo llevó de zonas de descenso a Europa. Hoy todos quieren a Amiri (está jugando la Copa Confederaciones con Alemania), Rudy, Süle (a ambos los compró el Bayern) o Kramaric (lo quiere el Dortmund). Es más, el propio Bayern le sigue los pasos a Nagelsmann, y Dortmund le hizo una oferta cuando despidió a Tuchel. 

Son los representantes de la nueva era de la Bundesliga, que ha reducido en más de un año el promedio de edad de sus figuras, que apuesta por entrenadores jóvenes, que invierte millones en formación de juveniles y que empieza a abrirse a los inversores.

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