¿Podría Neymar o Suárez jugar en la Bundesliga?

Ezequiel Daray analiza si los 'cracks' latinoamericanos se adaptarían al fútbol alemán o están más capacitados en jugar otro tipo de liga.

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Antes de que alguno pierda el pelo, les digo que el título es sólo un ejemplo para exponer la idea a continuación. Empecemos por responder esta pregunta: con las normas actuales... ¡No! Pero el cachetazo que le han propinado al fútbol alemán esta semana en Europa podría replantear algunas cosas.

La Bundesliga se apoya en pilares como: los tickets más baratos de Europa, los estadios más llenos de Europa, la mayor cantidad de goles de Europa y los clubes con mejor solvencia económica de Europa (34 de los 36 clubes de Bundesliga 1 y 2 tienen números azules). Escribí cuatro veces “Europa”, en un sentido positivo para la Bundesliga. Pero la próxima vez no lo será: hace media década que no ganan nada en Europa.

¿Por qué clubes con mucho poder económico y finanzas confiables no pueden ganar? Por dos razones, a mi entender. La primera es que faltan (salvo en el Bayern) figuras de peso y experiencia que ganen esos partidos calientes, de trámite adverso. Un Messi, un Ramos o un Griezmann, dan vuelta la ecuación con una genialidad, o con una viveza. La segunda es que los equipos alemanes no tienen hoy ese plus para ganar estos mano a mano, en los que lo más importante es no recibir goles y pegar en el momento justo.

La primera de las razones se explica por la filosofía del fútbol alemán. Dortmund eligió comprar jóvenes de 18 años, esperarlos, formarlos y construir un gran futuro, dentro de cuatro o cinco años. Así piensa un alemán, ahorra, e invierte para el futuro. Mientras tanto, Guardiola, Mourinho o quien venga en le Barcelona, gastarán millones para ganar mañana.

Esos millones, en el caso de equipos como el City o el Monaco, vienen de un millonario, que se divierte manejando un club. En la Bundesliga, hay una regla que impide que una persona o empresa tenga la mayoría de un club, y el presidente debe rendir cuentas a los socios por cada centavo que invierte. El Bayern gasta más, porque genera mucho más. Pero, hasta ahora, la transferencia más cara de su historia siguen siendo los 40 millones que se pagaron en 2013 por Javi Martínez. Lejos están de los 110 millones del United por Pogba, o de los casi 90 que Florentino pagó por Ronaldo hace siete años.

Bayern, el todopoderoso Bayern, no compra Messis o Ronaldos. Ellos van por los Costa, los Renato Sanches. Dortmund compró 19 años y vendió a tres estrellas de 27. Leipzig busca desconocidos en Suecia, Noruega o Austria. Muchas veces no van a pescar talentos a Latinoamérica, ya que temen que no se adapten a las costumbres alemanas. Mientras tanto, el Barcelona compra a Neymar al Santos...

Si revisan el partido del Bayern verán que la expulsión de Martínez fue una “genialidad” de Ronaldo. El decidió tirarse y con su pierna engancharse en el defensor español. Esa expulsión cambió el trámite del partido. Juventus no juega un lindo fútbol, pero basta que Dybala o Higuaín tengan una, para que marquen. Y, después, ¿quién le mete un gol a Chiellini y Buffon?

La Bundesliga busca técnicos con fuertes raíces en el fútbol alemán, porque son los que más conocen el paño (salvo el Bayern). Entonces, todos los equipos alemanes juegan ese fútbol tan abierto y desprejuiciado, que nos regala tantos goles en cada sábado de Bundesliga. Pero cuando van a Europa, cada gol que les encajan vale doble, y no saben cómo resolverlo.

El Dortmund es una máquina de generar situaciones. Pero sólo convierte un 10 o 15% de todo eso, y en algún error que cometa su rival se lo factura. No digo que falte un Simeone en la Bundesliga, pero a veces, para ganar mano a mano, hay que esperar y pegar. Así lo hizo el Real Madrid en Múnich. Lo esperó 45 minutos... Cuando vio que el Bayern erró un penal y le dio una chance, pegó una vez con Ronaldo, otra vez haciendo expulsar a Javi Martínez y nuevamente el portugués para que el Bayern bese la lona. Si no fue knock-out se debió a que Neuer sigue siendo un extraterrestre.

Podría haber sido sólo una mala semana, pero los últimos años confirman esta tendencia. El fútbol es un negocio, y al final del torneo, ganan los que más dinero invierten. Apostar al futuro siempre es bueno, pero vivimos en el presente también. Son alemanes y de cada derrota aprenden algo. ¿Cambiarán? Probablemente

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