Dos vecinos que no se quieren

En la cuenca del Ruhr, el FC Schalke 04 y el Borussia Dortmund tendrán un gran clásico. Conoce más de la historia de uno de los partidos más apasionantes de la Bundesliga.

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Son el agua y el aceite, no se mezclan. Son vecinos desde siempre y se conocen muy bien. Lleva unos 25 minutos en auto llegar desde un estadio al otro. Se enfrentan a todo o nada desde 1925, y pelean por ser el que “manda” en la cuenca del Ruhr. Son el FC Schalke 04 y el Borussia Dortmund, dos vecinos que no se quieren. 

Esta fecha podremos ver por Fox Sports el clásico más impresionante de la Bundesliga. No, no es Bayern-Dortmund, ese lo veremos la semana que viene. Claro, cualquier extranjero hubiera pensado en ese partido. Pero quien conozca la zona de Westfalia, en el oeste de Alemania, sabe que un Schalke-Dortmund es un partido distinto.

Dortmund y Gelsenkirchen, dos ciudades que eran potencia en la producción de carbón y acero en Alemania, tuvieron que transformarse y sufrir un cruento desempleo, cuando las minas dejaron de ser fuentes de energía, al tiempo que el progreso encontraba métodos más saludables. En el apogeo, en la decadencia posterior y la actual recuperación, algo no cambió en esta zona: la pasión por el fútbol y la rivalidad con el vecino.

Se conoce como el clásico del “territorio” o “Revierderby”, y comenzó, como decíamos, hace más de 90 años. En aquellos tiempos, el Schalke ganaba sistemáticamente cada choque. Es que los “Mineros”, como se conoce a los de azul, eran el mejor equipo de Alemania en los años 30. Ganaban y ganaban, también en la Oberliga, que fue el paso previo al nacimiento de la Bundesliga, en 1963.

El Dortmund recién pudo ganarles, y apenas 1 a 0, en 1943. Pero luego comenzó la época de desgracias para el Schalke, que no gana títulos de liga desde 1958. El BVB, por su parte, se hizo muy fuerte a partir de los años 90, obteniendo la Bundesliga cinco veces, en un período de menos de dos décadas.

Fue 1997 el año en que ambos sonrieron. El Dortmund conquistaba en Múnich la Liga de Campeones (lo que hoy es la Champions), venciendo a la Juventus. Schalke, por su parte, levantaba el trofeo de la Copa UEFA, venciendo al Inter. Ese año, los Blues se ganaron el mote de “Eurofighters”.

Se han dado entre ambos choques memorabales, como el que viviremos este fin de semana. En 1997, en ese mismo año glorioso, el Dortmund ganaba 2 a 1 en casa a su eterno rival. Jens Lehmann, el mítico arquero alemán que vistió, curiosamente, las dos camisetas, defendía en este partido la del Schalke. Subió a cabecear en un corner, en la última jugada, y tras un balón que llegó al área chica la cabeceó al fondo de la red, para ser el primer arquero en la historia de la Bundesliga en marcar con pelota en movimiento. ¡Empate y locura!

Claro, Schalke prefiere recordar ese partido y no el fatídico 0-2 que le propinó el Dortmund en 2007. Los Mineros, que nunca ganaron la Bundesliga, llegaban con un liderazgo de 3 meses consecutivos. Ganando eran campeones. Pero perdieron el clásico, y el trofeo lo levantaron los mexicanos Osorio y Pardo, que jugaban en el Stuttgart.

Se avecina un gran clásico, para mirar lo que ocurre en la cancha, pero sin perder de vista las tribunas. El clima será tremendo. Las hinchadas de ambos equipos los visitan en día previo para darles todo su apoyo. Poco importa si el Bayern está lejos o cómo viene cada uno. Es un partido aparte. El que gane, disfrutará del mejor domingo del año, llamando a todos sus vecinos que, obviamente, serán del equipo rival.

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