El verdadero evento magno de la Lucha Libre

Se acerca una de las carteleras más esperadas del año y que no podrás perderte, así nos lo cuenta nuestro especialista Miguel G. Fonseca

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Mis respetos para quienes colaboran en la industria de la Lucha Libre Profesional. Hacerlo es una tarea harto difícil y especializada; no cualquiera logra desarrollar una carrera exitosa en el ramo, ya sea arriba del ring o en una posición tras bambalinas.

Sentado ese precedente y fijándolo como un axioma, hablaré de Triplemanía y de por qué es el evento de mayor alcance en la Lucha Libre Mexicana, superando a otros.

Vámonos a la historia: en 1993 el Lic. Antonio Peña hizo realidad la primera edición de este macroevento. El concepto aprovechaba la coyuntura del aún reciente 'boom' de principio de los noventa, y se consolidó en una meta sumamente difícil de alcanzar: la realización de un show de lucha en el que todos los mexicanos quisieran estar presentes. 

Para ello, era menester tomar por asalto los principales medios, desbordando el objetivo clásico del promotor luchístico, es decir, el aficionado regular de la Lucha Libre.

¿Quién no recuerda aún aquella incursión de las estrellas AAA, como panelistas, en el entonces popular show en primetime de Nino Canún?  

Se puede afirmar que para el éxito de la primera Triplemanía influyeron muchos otros factores publicitarios, pero menciono esta participación ya que fue muy importante y comentada en ese momento.

Los resultados de Triplemanía I ya están escritos en los récords. La Plaza de Toros México fue insuficiente para albergar a los miles de espectadores que se dieron cita al evento en vivo.

Mirando más atrás, la Lucha Libre fue, durante mucho tiempo, un espectáculo local. En los Estados Unidos, por ejemplo, el sistema de territorios funcionó muy bien hasta entrada la década de los 80, y a pesar de que fue duramente golpeado con el surgimiento de empresas grandes, aún hoy quedan vestigios de esa forma de trabajar. 

En México, la iniciativa de los promotores continúa siendo parte inalienable del deporte espectáculo. Sin embargo, el establecimiento de las grandes promotoras luchísticas ha llevado la Lucha Libre a nuevas plataformas de exposición, espacios necesarios para dejar de ser un espectáculo local, regionalizado, y transformarse en  entretenimiento de calibre nacional -e internacional-.   

No obstante, el pasar de ser un espectáculo local a uno de escala nacional conlleva también la apertura hacia nuevos públicos. Ya no ser más un espectáculo focalizado, dirigido a cierta audiencia (la afición luchística dura, por ejemplo), para tomar por asalto la preferencia del gran auditorio. Sin elitismos. Sólo de ese modo, en el pasado,  la Lucha Libre ha conseguido permear culturalmente, sincretizar con la de por sí compleja visión de la vida de los mexicanos. Hoy, podemos jactarnos de que la lucha ha logrado transformarse gradualmente en idiosincrasia, en cultura.

Este proceso, ocurrido casi en su totalidad en el siglo XX, tuvo lugar gracias a la exposición a los medios de comunicación: diarios, revistas, radio y por supuesto la televisión en sus diferentes incursiones, muy especialmente la actual, la que con el boom de 1991 marcó a la generación que hoy está inserta en el mercado productivo.

Sin la plataforma mediática, pero sobre todo sin la conciencia de que la lucha libre debe estar dirigida al gran público, los empresarios no podrían haber logrado tal avance.

El gran logro de Triplemanía es ser un evento a gran escala, producido en México (y como nunca antes se había hecho), basado en un espectáculo en el que el país no sólo es competitivo, sino ha hecho escuela. Además, los cerebros detrás de Triplemanía la han concebido siempre como un espectáculo para el pueblo, sin importar edad, estrato social o nivel de afición. 

En los eventos AAA, y especialmente en  Triplemanía, se divierte un aficionado "de hueso colorado", pero también alguien que asiste a la lucha libre por primera vez en su vida. Ése es el gran mérito del evento y del producto de AAA en su gran universo. Es Lucha Libre para todos. Tan mexicana, tan nuestra, pero a la vez tan internacional; tan deportiva como espectacular, tan alegre como profundamente dramática. Tan polémica que es imposible no hablar de ella, incluso para sus detractores. 

Este año, el evento magno tendrá un más que digno platillo principal: el encuentro de máscara contra cabellera entre Psycho Clown y Texano Jr., este domingo 17 de agosto en la Arena Ciudad de México. Será, sin duda, un hecho histórico.  Uno de esos acontecimientos que sólo ocurren una vez, pero se habla de ellos por siempre.

Hoy, como en 1993, todos somos Triplemanía.

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