Gregg Berhalter, técnico de la Selección de Estados Unidos, dijo sentirse “muy feliz” y “satisfecho” por el gran triunfo que el equipo consiguió frente a México (3-2) en el partido de la final de la Liga de Naciones Concacaf.

Pero también se mostró muy crítico por el espectáculo vivido en el Estadio de la Milla (Denver), donde se disputó el partido ante más de 34 mil aficionados, el 40 por ciento del aforo permitido por los protocolos de salud del Covid-19, debido a que el público lanzó numerosos objetos al campo.

“Supimos reaccionar después de cada gol que nos marcaron y al final la actuación de Christian Pulisic al marcar el penalti y luego las acciones de Ethan Horvath, que impidió que nos empatasen, fueron decisivas”, declaró Berhalter al concluir el partido, que se tuvo que definir en la prórroga. “No es fácil superar a un rival como México“, aseguró.

Berhalter admitió que conseguir el título era un plus importante de cara a las próximas competición dentro de la Concacaf como serán la Copa Oro y el inicio de la fase de clasificación al Mundial de Catar 2022.

“Ahora seguro que llegaremos con más confianza y también como equipo más equilibrado que puede recuperarse y superar situaciones complicadas”, valoró Berhalter. “Más cuando se trata de una rivalidad como la que existe entre ambos equipos, que siempre está cargada de intensidad y pasión dentro y fuera del campo”.

El entrenador estadounidense también recordó que dentro del equipo hay una nueva generación de jóvenes jugadores que están comenzando su trayectoria como elementos importantes dentro de la selección.

“Por eso considero de gran importancia la victoria. Los jóvenes deben aprender a vencer. Este partido fue muy difícil, fue una cuestión de planificar el juego, ejecutar el plan, pero también de lucha. Para los jóvenes fue muy importante ganar este partido, se deben de acostumbrar a estos resultados y a la intensidad de estos partidos”.

Berhalter alabó el gran fútbol que presentó como siempre México y de ahí que ganar al mayor rival en un nuevo “clásico” de la Concacaf era doblemente importante.

“Fue difícil, pero los chicos tienen todo el crédito por lo que lograron. Tuvimos un equipo campeón de esta noche”, afirmó. “Ahora debemos pensar en el futuro con mayor entusiasmo y confianza”.

En cuanto al mal comportamiento de algunos de los aficionados presentes en el partido, Berhalter calificó las acciones como “bochornosas” y “faltas de respeto“.

Las acciones a las que se refería Berhalter fueron las que se dieron después que Estados Unidos marcó el tercer gol y los jugadores fueron a celebrarlo al lado de las gradas.

De inmediato se generó una auténtica locura por parte de los aficionados que comenzaron a lanzar vasos y botellas llenas de agua que golpearon a algunos jugadores, incluido el delantero de Estados Unidos Gio Reyna, que ya había sido sustituido.

También varios individuos se metieron en el campo y como ya es habitual cuando juega México también se escuchó el grito homofóbico contra el portero del equipo rival lo que obligó al árbitro del encuentro, el panameño John Pitti, a parar el juego durante tres minutos.

Una falta de respeto, pero pudo haber sido peor“, mencionó tras terminar el encuentro. “Este partido está en sintonía con la herencia de la rivalidad entre México y Estados Unidos. Esto forma parte del fútbol, pero hay que saber comportarse dentro y fuera del campo con deportividad“, agregó.

EFE