En medio de un río de sangre, John Salter se llevó el triunfo sobre Halsey gracias a un precioso triángulo.

El combate entre los dos peleadores de peso medio arrancó de una forma frenética y luego de una patada de Salter, el parpado de Halsey sufrió un tremendo corte que limitó su visibilidad durante el combate.

El referí detuvo el combate para comprobar si Halsey podría continuar debido al profuso corte que presentaba. Inmediatamente después de que se reiniciara la pelea, John Salter envolvió a su rival en un triángulo para lograr el triunfo por sumisión.