No han pasado cinco meses desde que Aymeric Laporte obtuviera la nacionalización española y renunciase a jugar con Francia.

Nacido en Agen hace 27 años, la final de la Liga de Naciones le presenta el reencuentro, con un título de por medio, con su país de origen y el técnico, Didier Deschamps, que nunca le citó.

“Venía con una racha larguísima sin perder y vencerles nos viene muy bien a nosotros. En Wembley se nos clavó una espina, habría sido un sueño alcanzar la final en la Eurocopa pero la tanda de penaltis decidió lo contrario y fue una revancha”, aseguró sobre la victoria ante Italia.

“Es una motivación extra pero todos los partidos internacionales me los tomo como finales. Estoy muy contento por llegar a la final y con mucha ilusión de ganarla”, exclamó sobre enfrentar a Francia. 

“Que España gane un título 9 años después es algo que todos queremos, llevamos tiempo detrás de ello, muchos del equipo son jóvenes y quieren lograr algo grande”, finalizó.