Un fuerte olor a basura podrida da la bienvenida a todos los viajeros que aterrizan en el aeropuerto internacional de Río de Janeiro, la flamante ciudad olímpica.

El hedor no procede de ningún vertedero, sino de las aguas negras de la bahía de Guanabara, que en apenas unas semanas acogerán las pruebas de vela durante los Juegos Olímpicos.

Alberto Lati, desde el lugar en donde en pocos días iniciarán competencias de esta Justa, nos cuenta a detalle lo que sucede con este tema.