Adriana Jiménez no soñó con ser una de las mejores clavadistas mexicanas de altura de los últimos años; es más, optó por el estudio y dejó a un lado las piscinas. Sin embargo, el destino se encargó de colocarla en su lugar. 

"No estaba en mi agenda, no está en mis sueños (…) No me pasaba por la cabeza el destino, pero no cerré el ciclo adecuado a mis 19 años: me di por vencida, me retiré, quería saber qué había más allá de una plataforma, de una fosa de clavados, me dediqué  al estudio, pero la vida y el destino se encargaron de ponerme en ese ciclo que no cerré adecuadamente en circunstancias distintas; los clavados tenían que estar sí o sí en mi vida y, obviamente, tomé las señales y me preparé".

Y es que la atleta tricolor reveló a Fernando Schwartz que "supe que estaba en el lugar correcto y me llenaba; entonces, cuando yo inicié los clavados de altura encontré la brújula de mi vida y llegó en el momento perfecto porque ya estaba más grande, con más edad, más madura y más responsable; entonces, lo estoy disfrutando mucho". 

Un andar que incluye la gloria mundial en la gira, con un par de recuerdos desde las alturas: "tengo dos clavados que me han salido espectaculares: en mí primero oro que gané en la isla de Azores, en Portugal, fueron con las tres vueltas atrás en un clavado (…) Ahora en el Líbano fue una competencia antes del mundial de 2019; nos tiramos de las rocas. El primer clavado, con el que abrí la competencia, fueron de dos vueltas al frente con medio giro y recuerdo que, un día antes me ha salido pésimo (…) salieron los nueve y medios y nunca había sacado esa calificación". 

Finalmente, Adriana aprovecha el parón por el brote de coronavirus para retomar su educación integral.

"He tratado de tener buenos hábitos día a día; ahorita me estoy enfocando en la maestría que estoy cursando en estrategia de capital humano".

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