Que Adam Pearce organizara un gauntlet match para definir al rival de Roman Reigns en Royal Rumble molestó sobremanera al Jefe Tribal, pues consideró que el directivo de WWE le restaba importancia a su figura como el mejor luchador de la compañía y era una falta de respeto para su linaje familiar.

Por ello, y a través de las múltiples influencias y artimañas de Paul Heyman, Roman Reigns consiguió añadir a Pearce a se gauntlet match contra King Corbin, Rey Mysterio, Daniel Bryan, Sami Zayn y Shinsuke Nakamura.

Fue el japonés el último de los cinco gladiadores que quedaba en pie y era el turno de Adam Pearce para subir al cuadrilátero, pero en eso irrumpieron el Perro Mayor y Jey Uso para castigar severamente a los involucrados y prácticamente arreglar la lucha entre Roman Reigns y el directivo de WWE para Royal Rumble.

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