En el 2018, poco después de que Antoine Griezmann rechazara llegar al Barcelona por primera vez, los altos mandos blaugrana se fijaron en Marcus Rashford.

El delantero del Manchester United apelaba ya que era joven, rápido y contaba con suficiente experiencia en un futbol de élite como para pensar que se acoplaría bien al club español.

En ese entonces, el contrato de Rashford con los ‘Red Devils’ terminaba en el 2020, por lo que si los ingleses no lo vendían en el 2019, lo tendrían que dejar ir gratis.

“Al jugador le ilusionó la posibilidad de recalar en el Camp Nou y de dar un evidente paso adelante en su carrera y también a nivel económico”, reportó Mundo Deportivo.

El medio español confirma que el Barcelona entabló conversaciones con los representantes del atacante inglés y que lo preferían a la otra posible opción en ataque, Luka Jovic.

“Quien sí abandonó, finalmente, fue el delantero inglés. Al chaval le entró el vértigo. Dudó sobre si ir al Camp Nou con 21 años era lo mejor, sobre si se adaptaría a un fútbol diferente y a un vestuario lleno de estrellas, a una cultura futbolística y a una lengua distintas”, se lee el reporte.

Al final del día, Rashford se quedó en el United con un salario semanal de 280 mil euros, Jovic fue al Real Madrid y Griezmann terminó por fichar con el Barcelona.

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