El uso de herramientas de inteligencia artificial en el entorno escolar dejó de ser algo ocasional para convertirse en parte del día a día de estudiantes en México, especialmente con plataformas como ChatGPT, que ya se utilizan para investigar, redactar textos y resolver tareas en cuestión de minutos.
Los datos reflejan la magnitud del fenómeno: más del 60% de estudiantes y docentes usan inteligencia artificial de forma frecuente, mientras que 8 de cada 10 alumnos la emplean específicamente para elaborar trabajos escolares.
Estas cifras provienen de la encuesta nacional “Usos y percepciones sobre Inteligencia Artificial Generativa en la Educación Superior en México”, realizada por la Secretaría de Educación Pública, en la que participaron más de 1.5 millones de estudiantes y más de 166 mil docentes en el país.
¿Qué dice la SEP sobre la IA en las escuelas?
La postura oficial de la SEP es clara, y es que no se busca prohibir el uso de inteligencia artificial. Las autoridades educativas consideran que estas herramientas ya forman parte del ecosistema académico y que intentar eliminarlas no sería viable ni efectivo.
En cambio, el enfoque está en regular su uso y promover criterios éticos. La autoridad educativa ha señalado que la IA debe funcionar como un apoyo para el aprendizaje, no como un sustituto del esfuerzo del estudiante. Esto implica evitar prácticas como entregar trabajos completamente generados por una herramienta sin comprensión del contenido.
¿Cuáles son las propuestas de la SEP ante este cambio?
Más que imponer restricciones inflexibles, la SEP plantea una transformación en la forma de enseñar y evaluar. Mario Delgado, Secretario de Educación Pública, señalo que se busca que los docentes reciban capacitación para entender cómo funciona la inteligencia artificial y cómo integrarla en sus clases sin perder el enfoque educativo.
También se pretende modificar las formas de evaluación, es decir, dejar atrás tareas mecánicas como resúmenes o copias, y dar paso a actividades donde el alumno tenga que explicar, argumentar o participar activamente. La idea es que el aprendizaje se demuestre en el proceso, no solo en el resultado final que puede generarse con ayuda tecnológica.
Además, se impulsa que los estudiantes desarrollen habilidades digitales y pensamiento crítico, aprendiendo a usar la IA de manera responsable. En este nuevo modelo, herramientas como ChatGPT no desaparecen del entorno escolar, pero sí pasan a estar bajo una lógica donde su uso debe ser transparente y complementario al conocimiento propio.


