José Mourinho, entrenador del Benfica, se pronunció en una rueda de prensa cargada de tensión, con firmeza sobre la investigación que pesa sobre el argentino Gianluca Prestianni, acusado de decir insultos racistas contra Vinícius Júnior durante el encuentro de Champions League entre Benfica y Real Madrid.
Mourinho atiza a Prestianni
Mourinho, conocido por su carácter vehemente y discursos sin ambigüedades, sostuvo que mantendrá el principio jurídico de presunción de inocencia, pero advirtió que, si las investigaciones confirman la culpabilidad del joven extremo, la relación profesional entre ambos quedará definitivamente rota. “Si es efectivamente culpable, no volveré a mirarlo de la misma manera y conmigo terminó”, afirmó ante los medios, dejando claro que no tolerará conductas discriminatorias bajo su dirección técnica.
El entrenador insistió en que ni él ni el club respaldan ninguna forma de racismo o prejuicio, y subrayó que las instituciones deben ser cuidadosas al emitir juicios antes de que se concluyan las investigaciones. “¿La presunción de inocencia es un derecho humano o no?”, cuestionó, sugiriendo que el debate público ha avanzado demasiado rápido sin esperar los resultados oficiales. Aun así, reiteró que, de confirmarse el insulto, la carrera del futbolista en el Benfica llegaría a su fin mientras él permanezca en el banquillo.
Mourinho manda mensaje a Arbeloa
Las palabras del “Special One” también respondieron indirectamente a voces críticas dentro del entorno futbolístico, incluyendo a figuras como Álvaro Arbeloa, quien había señalado una falta de equilibrio en la postura inicial del técnico. Mourinho aseguró que ha optado por una posición neutral, rehusándose a “vestir la camiseta” ni del Benfica ni del Real Madrid en esta polémica, y defendió su compromiso con el debido proceso y la imparcialidad.
El caso Prestianni-Vinícius continúa en investigación, y la tensión se mantiene mientras la UEFA y las autoridades competentes analizan pruebas y testimonios. Mientras tanto, el mensaje de Mourinho queda claro: la línea entre el fútbol y cualquier forma de discriminación es infranqueable, y la responsabilidad individual de los jugadores pesa tanto dentro como fuera del terreno de juego.
