La figura del árbitro en el futbol moderno trasciende las decisiones tomadas sobre el césped; hoy en día, su labor está sometida al escrutinio público instantáneo y masivo. En este tenor, Katia Itzel García, una de las silbantes más destacadas del balompié nacional, ofreció una perspectiva cruda sobre los desafíos que enfrenta fuera de las canchas. Durante su participación en el programa Faitelson sin Censura, transmitido por la cadena TUDN, la colegiada abordó la problemática de la violencia digital, confirmando que el entorno virtual se convirtió en un escenario hostil para los profesionales del deporte.
La conversación reveló que el hostigamiento no es un caso aislado, sino un patrón sistémico que afecta a diversos actores futbolísticos.
“Ahí sí he recibido amenazas; no soy la única, creo que varios compañeros también las han recibido. No somos los únicos, jugadores, jugadoras han denunciado esta violencia que se ejerce a través de muchos de estos espacios”.

‘Todos somos valientes detrás de una máscara’: Katia Itzel García
Uno de los puntos críticos abordados por la árbitra de la Liga MX fue la mecánica detrás de estas agresiones. Para García, el problema no radica únicamente en la pasión desbordada de los aficionados, sino en la estructura misma de las redes sociales, las cuales carecen de filtros efectivos para prevenir el discurso de odio. La falta de una buena regulación permite que los agresores operen con impunidad, amparados en la imposibilidad de ser identificados.
Esta libertad fomenta conductas que difícilmente se replicarían en la interacción cara a cara. La silbante analizó la psicología del agresor virtual, destacando la cobardía implícita en el acto de amenazar sin revelar la identidad propia.
“Parte de ello es porque la regulación que hay en ellos no es la correcta. Cualquiera puede opinar detrás del anonimato y todos somos valientes detrás de una máscara, pero con nuestra persona, con nuestra cara real no todos se atreverían a hacer lo que hacen dentro de las redes sociales”.
La denuncia pública de Katia Itzel como herramienta de evolución social
Lejos de victimizarse, Katia Itzel optó por una postura proactiva. Su decisión de hacer públicas estas situaciones respondió a una convicción ética sobre la responsabilidad que tienen las figuras públicas para sanear el entorno deportivo; para ella, el silencio solo perpetúa el ciclo de violencia, mientras que la visibilización es el primer paso hacia una solución tangible.
“Ahí esa dinámica que hay que cambiarla, modificarla e impulsarla y todos nosotros, que somos actores en este caso dentro del futbol, tenemos un elemento de responsabilidad en ello; yo lo asumo así y por eso he hecho públicas estas amenazas, porque creo que no es algo que debe quedarse en lo obscuro, sino que debe de hacerse visible y sólo así podemos dar un paso hacia adelante, evolucionar y acallar esta violencia que no sólo está presente en redes sociales, sino nuestro en nuestro día a día y es la única forma de poder llegar a ser una mejor sociedad y, en este caso, poder tener un entorno del futbol más sano”.

A pesar de la gravedad que implican las amenazas de muerte y el acoso constante, García transmitió un mensaje de tranquilidad respecto a su integridad física y profesional. La estructura del futbol organizado cerró filas en torno a sus árbitros, proporcionando los protocolos de seguridad necesarios para garantizar su bienestar.
“El respaldo que he recibido de las instituciones correspondientes, como es la Federación de Futbol, la misma FIFA, CONCACAF ha sido suficiente para yo sentirme segura de esas amenazas que llegan a mis redes sociales y también he recibido apoyo de organismos nacionales, como la ONU Mujeres en México, que también me han apoyado muchísimo”.
Este testimonio puso de manifiesto la urgencia de moderar los dichos en los espacios digitales, al tiempo que confirmó la fortaleza mental y el respaldo institucional con el que cuentan los árbitros mexicanos para seguir desempeñando su labor pese a la adversidad externa.



