El cronómetro oficial en el estadio de esquí de fondo de Milano Cortina 2026 dictó el final de la competencia; sin embargo, para la delegación mexicana, el momento cumbre apenas comenzó. Regina Martínez cruzó la línea de meta para inaugurar un nuevo capítulo en los libros del deporte nacional. Con lágrimas visibles, y el esfuerzo reflejado en el rostro, la atleta se consagró como la primera mujer mexicana olímpica en esquí de fondo, una hazaña que trascendió la posición en la tabla general para situarse en el terreno de la inspiración.
La llegada de Martínez, quien ocupó la posición 108, fue el epílogo perfecto para una jornada de 10 kilómetros estilo libre. Lejos de la soledad que a veces impera en los últimos lugares, la mexicana se encontró con una recepción digna de la realeza deportiva. En un gesto que enalteció el espíritu olímpico, fue esperada por quienes, minutos antes, habían engalanado lo más alto del podio: sus amigas.
“Increíble; la verdad, hicimos mucho de este proceso juntas, mi amiga Bruna y mi amiga Zama; después, también ver a las medallistas, que son mis amigas también, que estaban ahí. Fue increíble, increíble", contó emocionada Regina para Claro Sports.
Regina Martínez recibe emotivo homenaje tras hacer historia en Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026
La tradición del esquí de fondo dicta respeto por cada competidor, pero lo que se vivió en la meta fue excepcional. Al concluir su recorrido, Martínez se fundió en un abrazo con la brasileña Bruna Moura, compañera de región y esfuerzos; sin embargo, la imagen que dio la vuelta al mundo fue la presencia de las tres medallistas del evento: las suecas Frida Karlsson (oro) y Ebba Andersson (plata), junto a la estadounidense Jessie Diggins (bronce).
Las gigantes de la disciplina aguardaron en la línea final para felicitar a la mexicana, reconociendo el mérito de completar una de las pruebas más extenuantes del programa invernal. Martínez Lorenzo detuvo el cronómetro con un registro oficial de 34 minutos, 05 segundos y 4 décimas, tiempo que materializó cinco años de transición vertiginosa hacia el alto rendimiento.

De la medicina a la nieve: la breve historia de Regina Martínez
El camino de Regina hacia Italia no siguió la ruta convencional del atleta de élite. Su historia se tejió entre guardias hospitalarias y la búsqueda de identidad en climas ajenos. Todo comenzó durante su estancia en Minnesota, donde cursaba sus estudios de medicina; allí, el entorno hostil se convirtió en su refugio.
“El esquí de fondo me salvó y me devolvió un sueño”; además, Martínez confesó haber padecido “frío, soledad y depresión estacional”, factores que la impulsaron a buscar una salida en la actividad física.
La inspiración definitiva llegó al observar la gesta de Germán Madrazo en PyeongChang 2018. Motivada por aquel ejemplo, lo contactó para entender la hoja de ruta hacia el olimpismo, desafiando la lógica de iniciarse en una disciplina técnica con casi 28 años de edad y escasa experiencia previa en la nieve.
Sus jornadas de entrenamiento se realizaban frecuentemente de madrugada, en los escasos márgenes que le permitían las largas horas en el hospital; además, la financiación de su sueño olímpico recayó casi en su totalidad sobre sus propios hombros. Para costear viajes a lugares aptos para esquiar, y cubrir gastos de competencia, la doctora Martínez recurrió a trabajos adicionales, como pasear perros, demostrando una determinación inquebrantable.
Resultados finales: esquí de fondo 10KM
La competencia de 10 km estilo libre femeninos dejó un podio dominado por Europa y Norteamérica, pero con presencia latina significativa en la parte baja de la tabla, destacando el esfuerzo regional por integrarse a los deportes de invierno.
- Oro: Frida Karlsson (Suecia)
- Plata: Ebba Andersson (Suecia)
- Bronce: Jessie Diggins (Estados Unidos)
En cuanto a la participación hispanoamericana y andorrana:
- 35º Gina del Río (Andorra)
- 90º Nahiara Díaz (Argentina)
- 92º Agustina Groetzner (Argentina)
- 108º Regina Martínez (México)
Con su participación en Milano Cortina 2026, Regina Martínez no solo cumplió un objetivo personal, abrió una brecha para que futuras generaciones de mexicanas contemplen los deportes invernales como una posibilidad real, demostrando que la pasión y la disciplina pueden superar cualquier obstáculo geográfico o financiero.



