Ilia Malinin volvió a colocar su nombre en el centro del patinaje artístico internacional durante los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina. Con apenas 21 años, el estadounidense fue una de las figuras determinantes para que su país revalidara la medalla de oro por equipos, en una competencia marcada por la paridad con Japón y por un momento que ya forma parte de la historia.
El patinador, hijo de dos exrepresentantes de Uzbekistán en la disciplina, no solo aportó puntos decisivos en la clasificación general, capturó la atención mundial al ejecutar un mortal hacia atrás, un salto que estuvo prohibido durante casi cinco décadas por considerarse de alto riesgo para la integridad física de los atletas. Aunque el elemento volvió a permitirse a partir de 2024, su ejecución sigue siendo excepcional y, pese a su impacto visual, no otorga puntuación técnica dentro del reglamento; eso sí, desde la grada se llevó la viral reacción de Novak Djokovic, un gesto del que habló el propio Ilia.
Ilia Malinin y un salto histórico en el escenario olímpico de Milán
El mortal hacia atrás había desaparecido del patinaje artístico tras su prohibición, salvo contadas apariciones fuera de norma. En Milán-Cortina, Malinin se convirtió en el primer patinador en realizarlo de forma legal en unos Juegos Olímpicos desde 1976, cuando Terry Kubicka lo ejecutó en Innsbruck; además, el estadounidense añadió un matiz técnico inédito: fue el primer backflip limpio con recepción en una sola cuchilla, un detalle que reforzó su perfil como innovador dentro del deporte.
Este elemento también arrastra una carga simbólica. En Nagano 1998, la francesa Surya Bonaly lo realizó como acto de protesta tras considerar injusta la calificación recibida en el programa corto; aquella vez, la maniobra derivó en penalización. En contraste, la ejecución de Malinin quedó enmarcada dentro de la normativa actual y fue recibida como una muestra de evolución técnica y expresiva.
Ilia Malinin y su mortal hacia atrás que emocionó a Djokovic
La respuesta del público fue inmediata. Entre los asistentes destacó la presencia de Novak Djokovic, cuya reacción fue captada tras el aterrizaje del salto. Malinin relató ese instante con palabras precisas, sin ocultar su asombro.
“Vi a Novak. Es increíble”, aseguró el patinador tras el salto.“Oí que después de aterrizar mi voltereta hacia atrás, tenía las manos sobre la cabeza. Es increíble; es un momento único en la vida. Estoy completamente impresionado”.
En lo estrictamente deportivo, Estados Unidos superó a Japón por un margen mínimo. Malinin venció en su enfrentamiento directo al japonés Shun Sato y fue decisivo para romper el empate en la ronda final.
El estadounidense, conocido como el ‘Dios del Cuádruple’, aterrizó cinco saltos cuádruples en su programa libre y sumó 200.03 puntos, compensando un programa corto discreto para sus estándares.
Sato respondió con tres cuádruples y 194.86 puntos, resultado que dejó a Japón con su segunda medalla de plata consecutiva en la prueba por equipos.
La clasificación final quedó: Estados Unidos con 69 puntos, Japón con 68 e Italia con 60, tras un sólido cierre de Matteo Rizzo. Georgia finalizó cuarta con 56 puntos, aún sin medallas en deportes de invierno.
El oro estadounidense también se sostuvo en actuaciones puntuales. En parejas, Ellie Kam y Danny O’Shea entregaron el mejor programa libre de su carrera cuando el equipo lo necesitaba, superando a Canadá y evitando la pérdida de un punto decisivo ante Japón. Su rutina fue evaluada con 135.36 puntos; mientras, Riku Miura y Ryuichi Kihara ganaron el segmento con 155.55, acercando a Japón a solo dos unidades antes de los últimos eventos.
En la rama femenina, Japón igualó momentáneamente el liderato gracias a Kaori Sakamoto, quien ganó el programa libre con 148.62 puntos. Estados Unidos, por su parte, optó por Amber Glenn en lugar de la campeona mundial Alysa Liu, movimiento que formó parte de la estrategia final del equipo.



