El futbol, un fenómeno universal, demostró en múltiples ocasiones que no es ajeno a la política. Aunque la FIFA promueve la idea de unión entre naciones, existen enfrentamientos que el organismo rector restringe u organiza bajo reserva por motivos de seguridad, soberanía o conflictos bélicos.
Mientras que a nivel de clubes las rivalidades son vistas como clásicos cargados de pasión, en las selecciones nacionales el escenario cambia. Las tensiones históricas, la diplomacia y hasta la guerra llevaron a la FIFA a intervenir, evitando que ciertos partidos se jueguen y previniendo escenarios de violencia dentro y fuera de los estadios.

Los duelos restringidos o bajo reserva en el futbol
En la actualidad, hay partidos entre selecciones que están restringidos por FIFA, debido a que representan un riesgo en el plano deportivo y político:
- Ucrania vs. Rusia: prohibido desde 1999 por la guerra y recrudecido tras la invasión rusa de 2022
- Ucrania vs. Bielorrusia: prohibido por la alianza de Minsk con Moscú
- Kosovo vs. Rusia: conflicto por el reconocimiento internacional
- Kosovo vs. Bosnia: diferencias políticas e históricas en los Balcanes
- Kosovo vs. Serbia: debido a la disputa territorial y al rechazo de Belgrado a reconocer la independencia kosovar
- Serbia vs. Albania: rivalidad política y social que ha derivado en episodios violentos en estadios
- España vs. Gibraltar: conflicto de soberanía sobre el Peñón
- Bosnia vs. Albania: tensiones derivadas de divisiones históricas en la región balcánica
Es importante recordar que Serbia y Albania ya se midieron en esta eliminatoria para 2026, con un 0-0 en junio, choque que tardó casi 10 años en volverse a disputar; además, no se permitió la presencia de fans serbios en Tirana.
Sin embargo, hubo sanciones para la Federación Albanesa de 161 mil 500 francos y perdió el 20% del aforo para el partido en casa ante Letonia.
El organismo aplicó el reglamento por el comportamiento de los hinchas locales, tras detectarse canciones con contenido discriminatorio, lanzamiento de objetos al campo; gestos y mensajes inapropiados o interrupciones durante los himnos nacionales.
La próxima oportunidad del Serbia vs. Albania será el 11 de octubre por la Jornada 7, que se celebrará en el Stadion Rajko Mitić de Belgrado.
El caso de Israel y Palestina: un duelo imposible en el corto plazo
Existe otro enfrentamiento que, aunque no está prohibido, es prácticamente inviable: Israel vs. Palestina.
Israel se incorporó a la UEFA luego de que varias naciones de Medio Oriente se negaran a enfrentarlo en torneos continentales. Palestina, miembro de FIFA desde 1998, solicitó sanciones contra Israel, argumentando las restricciones que sufren sus jugadores y la imposibilidad de disputar partidos en sus territorios debido al conflicto armado.
En junio de 2025, la selección palestina quedó eliminada del camino al Mundial 2026 tras empatar 1-1 contra Omán. A pesar de la ilusión, la falta de partidos en casa en Gaza o Cisjordania, debido al roce con Israel y Hamás, influyó en el rendimiento. La mayoría de sus juegos como local se disputaron en Amán, Jordania, donde la comunidad palestina ofrece apoyo, aunque el ambiente nunca es el mismo que en un estadio propio.
“Es más fácil jugar en tu casa”, reconoció Oday Dabbagh, uno de los referentes del equipo, quien celebró con Aberdeen la Copa de Escocia; sin embargo, la realidad en Palestina es distinta: no hay liga local desde 2023, más de 55 mil personas perdieron la vida en la guerra y cientos de deportistas están entre las víctimas.
El equipo nacional sobrevivió gracias a campamentos de entrenamiento en Argelia, Qatar y Arabia Saudí, además de que casi todos sus jugadores militan en clubes extranjeros. La imposibilidad de jugar en casa no solo afecta lo deportivo, sino que refuerza la idea de que un partido entre Palestina e Israel es impensable en el corto plazo.
En cuanto a Israel, recién perdió 4-5 ante Italia y marcha tercera del grupo I con 9 puntos, empatada con los azzurri rumbo al Mundial 2026.
Corea del Norte y Corea del Sur: el duelo que sí se jugó
En contraste con los partidos restringidos, Corea del Sur y Corea del Norte sí se enfrentaron, pese a que técnicamente se mantienen en guerra.
Su último encuentro fue en 2019, en un partido que terminó 0-0 en Pyongyang, en el estadio Kim Il-sung, compromiso que se catalogó como ‘fantasma’ porque, eso sí, no se permitió el acceso al púbico o transmisión de forma directa.
Las restricciones no responden únicamente a la seguridad en los estadios. FIFA busca evitar que un partido se convierta en detonante de un conflicto mayor. La historia ya demostró que el deporte puede ser un catalizador de tensiones: basta recordar la Guerra del Futbol entre El Salvador y Honduras en 1969, originada en parte por un partido de eliminatorias mundialistas.
Por ello, la FIFA prefiere bloquear ciertos cruces, garantizando que no sea escenario de enfrentamientos diplomáticos o sociales.

Los casos de Ucrania, Rusia, Kosovo, Serbia, España, Gibraltar, Palestina e Israel son recordatorios de que este deporte, lejos de ser una burbuja, está conectado con el contexto histórico y social de cada país: For the Game. For the World.



