El inicio de la temporada 2025-26 de LaLiga dejó una de las postales más emotivas más allá de lo futbolístico. Durante la derrota del Mallorca 0-3 ante el Barcelona, la imagen de Llorenç Simonet, un niño de ocho años que rompió en llanto tras el silbatazo final en Son Moix, se hizo viral y generó una ola de reacciones.
El partido estuvo cargado de polémica, ya que el árbitro expulsó a Manuel Morlanes (33′) y a Vedat Muriqi (39′), decisiones que condicionaron el juego y que encendieron el enojo de la afición local. El rostro del pequeño Llorenç, desconsolado por lo ocurrido, se convirtió en símbolo de la frustración del club balear y sus seguidores.
Mallorca responde con un gesto humano tras llanto de su pequeño fan
Tres días después del encuentro, el Mallorca decidió premiar y reconfortar al niño invitándolo, junto a su hermano Pau, a convivir con la plantilla. El club compartió en redes sociales un video donde se apreció la visita a la ciudad deportiva, en un ambiente lleno de sonrisas y complicidad entre los futbolistas y el joven hincha.
Durante la convivencia, Vedat Muriqi, quien también sufrió expulsión en el duelo ante el Barça, se acercó al niño con palabras de aliento: “¿Lo pasaste mal en el partido? Nosotros también. No te quiero ver llorar más”, dijo mientras lo acariciaba.
Otro de los que consoló a Llorenç fue Johan Mojica, quien lo animó con un mensaje claro: “Tienes que animar, no puedes llorar ¡Ánimo!”. La plantilla buscó que el pequeño entendiera que, aunque las derrotas duelen, el apoyo de la afición es vital para levantarse.
Mallorca da un recuerdo imborrable para Llorenç
El gesto del Mallorca no se limitó a palabras. El club le obsequió a Llorenç una camiseta firmada por todos los jugadores, con el número cuatro en la espalda; además, él y su hermano tuvieron la oportunidad de correr y jugar en el césped del complejo deportivo, disfrutando de una experiencia inolvidable junto a sus ídolos.
En el video compartido, jugadores como Abdón Prats y Sergi Darder bromearon con el pequeño y lo alentaron a mantener su pasión por el equipo. El ambiente se transformó de la tristeza de Son Moix a la alegría de sentirse parte de la familia bermellona.
El caso de Llorenç Simonet demostró de nuevo cómo el futbol trasciende el marcador. El Mallorca no solo buscó reconfortar a un niño afligido, sino enviar un mensaje claro: la conexión con los aficionados más jóvenes es fundamental para la identidad y el futuro del club.
Con este gesto, la institución balear se ganó la simpatía de miles de seguidores que aplaudieron la acción en redes sociales, resaltando la importancia de valorar la pasión y fidelidad de quienes viven el futbol desde la inocencia y la emoción más pura.
La historia de Llorenç Simonet se transformó en un ejemplo de cómo la emoción en el deporte puede convertirse en una lección de esperanza y resiliencia.



