Antes de la disputa del derbi de Manchester, el peor preámbulo posible lo protagonizó el Manchester United en Old Trafford, frenando de forma abrupta su ascenso con sabor a Champions League, castigada su tardía reacción en el minuto 97 cuando la carrera de Adama Traoré encontró la mejor definición de Alex Iwobi para hacer justicia en favor del Fulham.
El delantero mexicano Raúl Jiménez no tuvo participación en la casa de los Red Devils por una lesión en el muslo. Su ausencia fue cubierta por el brasileño Rodrigo Muniz.
Desde la primera jornada de la Premier League, allá por agosto, no vencía el Fulham lejos de su estadio. Y a nadie le sorprendió su conquista para los anales de su historia de un templo como Old Trafford. Por mucho que tuviese unos minutos de asedio local tras el tanto de Maguire ejerciendo de 9 a la desesperada.
Un tanto que maquillaba las carencias en un duelo de mayor criterio de un Fulham que se alejaba de la estadística. Penúltimo peor visitante de la competición. Nada que ver con la valentía de su planteamiento, con presión alta, de la superioridad física desde el centro del campo ante un Manchester United desorganizado.
El equipo de Erik ten Hag, sin Hojlund por una lesión muscular, perdió la identidad con la que firmaba un pleno de cuatro triunfos en el que era un febrero perfecto. Con Rashford incómodo en la zona del 9 y la primera aparición de Omari Forson como titular. Descaro con 19 años pero intrascendencia en un equipo inofensivo hasta su arreón final.
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El Fulham fue más desde el inicio. Con la motivación de un ex como Pereira que probaba en el arranque el día de Onana. Siempre una moneda al aire el portero camerunés. Deshecho desde la inestabilidad de la medular, donde fue superado Casemiro hasta que se tuvo que marchar del partido por una aparatosa brecha en la cabeza. Perdonaba Iwobi las dos primeras. Elegante en la carrera. Mal en la ejecución de dos acciones claras con espacios para castigar.
Más peligro mostraba Rodrigo Muniz. Apareciendo en dos ocasiones al primer poste tras córners, provocando una estirada salvadora de Onana. Con un gran movimiento de punta, recibiendo de espaldas, ganando la partida al defensor con un rápida giro y acariciando el gol con un latigazo a la madera.
Aturdido el Manchester United reaccionó solamente desde acciones individuales. La calidad de Garnacho que despertó del mal sueño a su equipo con un disparo ajustado que sacó Robinson cuando iba camino de convertirse en gol injusto con la realidad del partido. El disparo lejano Dalot que golpeó en la parte exterior del poste.
El Fulham pegó primero
El partido se rompió en la recta final del primer acto, cuando Onana y Leno salvaban a sus equipos con dos estiradas a disparos de Pereira y Garnacho, y volvió a ser de dominio del Fulham en la reanudación. Evitaba lo previsible Onana al disparo arriba de Reed pero ya nada pudo hacer ante la pasividad defensiva de sus compañeros. Bassey enganchaba un saque de esquina y tenía tiempo para decidir donde colocaba el rechace sin ser encimado. A los 65 minutos caía el muro de Manchester.
Desaparecido hasta ese momento quien debe ser referente, Bruno Fernandes. Resurgió de la nada cuando la entrada de Eriksen aumentó el criterio con balón. Cuando el Manchester United dio un paso al frente con poco futbol pero con orgullo. Tras varios saques de esquina, un disparo lejano del portugués como aviso a Leno que evitaba el tanto de Rashford.
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Maguire empató, pero Iwobi dio el golpe definitivo
Rugía Old Trafford con el testarazo de Maguire tras un córner con música de Eriksen. Perdonado por Wilson al contragolpe de la sentencia, ya con el central como 9 de urgencia, encontraba el empate en el minuto 88. El premio al empuje final en el disparo de Bruno que no acertaba a blocar Leno para el tanto a puerta vacía de un defensa disfrazado de delantero.
Fue cuando creyó el United que el temblor del Fulham le haría renunciar al ataque y firmar el empate. Porque McTominay perdonaba con un disparo cruzado y Leno sacaba dos disparos peligroso de Bruno Fernandes.
Cuando nadie lo esperaba, en el minuto 97 de un largo añadido, la frescura de Adama Traoré, su velocidad al contragolpe marchándose de dos rivales, se culminó con la perfecta ejecución de Iwobi. Amagó con el control para engañar al rival y colocó pegado al poste su suave toque de interior para tumbar la resurrección del United.
De EFE
