Kylian Mbappé, futbolista del París Saint-Germain, continúa apartado de la disciplina del conjunto francés y el primer partido de su equipo de la Ligue 1, que disputó este sábado ante el Lorient (empate a cero goles), lo vio desde la grada del estadio Parque de los Príncipes de la capital.
Mbappé se sentó en el palco del estadio del PSG junto al último fichaje del club francés, Ousmané Dembélé, que acabó su relación con el Barcelona y estará a las órdenes de Luis Enrique Martínez esta temporada.
El técnico español, de momento, no podrá contar con su mejor jugador por una decisión de la entidad parisina, que quiere ampliar el contrato de Mbappé que finaliza en junio de 2024. En esa fecha quedará libre y se podrá marchar a cualquier equipo sin que el PSG reciba compensación económica alguna.
Mbappé, por ahora, no ha renovado y el París Saint-Germain intenta presionar a su jugador para que firme un nuevo contrato o, por el contrario, provocar su salida en el actual mercado de verano para recibir una compensación económica.
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El PSG se atascó en el Parque de los Príncipes
Atascado en los despachos, en la resolución del “caso Mbappé”, en el futuro de Neymar, Marco Verratti y otros jugadores que ya son pasado, el París Saint-Germain también se atascó este sábado sobre el terreno de juego y firmó un estreno aburrido en la Ligue 1 que terminó en un empate sin goles frente al Lorient en el Parque de los Príncipes.
La era Luis Enrique comenzó de forma oficial en el París Saint-Germain. En apenas unos meses, el cuadro parisino ha cambiado por completo. Ya no hay estrellas. No hay figuras que destaquen por encima del resto y parece que el técnico español quiere armar un equipo. Y, además, el estilo es totalmente diferente con un juego muy acaparador de la posesión -a la media hora, acumuló la pelota el 91 por ciento del tiempo- y menos directo con aquel tridente que pasará al olvido que formaban Lionel Messi, Kylyan Mbappé y Neymar.
Ninguno de los tres estuvo sobre el terreno de juego. Ni siquiera en el banquillo. Messi, ya pelotea en Estados Unidos; Neymar, oficialmente, no pudo jugar ante el Lorient por enfermedad, cuando lo más seguro es que salga del club; y Mbappé vio el partido desde la grada junto al último fichaje del PSG, Ousmané Dembélé. Seguro que Luis Enrique está deseando que se acabe todo el lío de Mbappé y que se aclare el futuro de Neymar. Mientras, otro peso pesado del club en el pasado como Marco Verratti, tampoco entra en las convocatorias y se espera su salida. Y Sergio Ramos, el guía de la zaga, no renovó su contrato y está sin equipo.
Sin ellos, en el once aparecieron hasta seis caras nuevas respecto a la temporada pasada: Manuel Ugarte, Gonçalo Ramos, Lucas Hernández, Milan Skriniar, Marco Asensi y Kang-in Lee. Nombres alejados del estrellato mundial, pero jugadores de contrastada calidad que Luis Enrique quiere ensamblar para formar una maquina colectiva capaz de soñar con títulos más allá de todos los que pueda conseguir en Francia.
Con ese guión marcado por la perdida de un pasado ilusionante que no llegó a buen puerto y que todavía no se ha terminado de cerrar, el París Saint-Germain saltó al terreno de juego del Parque de los Príncipes como se esperaba: dominador total ante un equipo que se encerró en su parcela del campo intentando no dejar ni un sólo hueco por el que pudiera penetrar su rival.
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No gozaron de grandes opciones de gol
Prácticamente, lo consiguió en el acto inicial, en el que el PSG, con muy poca profundidad, se atascó entre cientos de pases con los que sólo acumuló una posesión escandalosa. Pero poco más, porque sólo Gonçalo Ramos, con un zurdazo desde dentro del área que salvó con una buena mano Yvon Mvogo, disparó entre los tres palos de la portería del Lorient.
Y aunque el Lorient no cató la pelota, pudo marcar en una jugada aislada al borde del descanso, pero el intento de Laurent Abergel acabó con la pelota contra un poste de la portería defendida por Gianluigi Donnarumma.
Así terminó un primer acto soporífero, con un susto que no cambió la dinámica del PSG en la segunda parte. Después, todo siguió igual, incluso peor, porque el Lorient adelantó sus líneas y consiguió pisar más los dominios del equipo de Luis Enrique. El tiempo pasó sin historias, salvo un disparo de Vitinha que se marchó por encima del larguero.
Fabián Ruiz y Carlos Soler salieron por Vitinha y Asensio como revulsivos en los últimos veinte minutos y el PSG por lo menos consiguió una circulación de la pelota más fluida para encontrar alguna pasadizo en el muro plantado por el Lorient. Sin embargo, Mvogo frenó con su cuerpo una llegada de Fabián Ruiz y Gonçalo Ramos no acertó con un cabezazo que se marchó por encima del larguero. Esto fue todo. El París Saint-Germain, en plena reconstrucción, firmó una primera puesta en escena soporífera y poco atractiva que seguramente cambie con el paso del tiempo, que es lo que necesita Luis Enrique para ensamblar las piezas de un equipo ganador.
De EFE.